LES ALTERNATIVES DE GESTHA

Moltes d'aquestes propostes podrien aplicar-se en el termini d'un any.

CUANDO QUEDAS ATRAPADX EN LA DESTRUCCIÓN, DEBES ABRIR UNA PUERTA A LA CREACIÓN. Anaïs Nine

Es de las crisis que nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Albert Einstein

INTERFERÈNCIES

Los diputados del pueblo no son sus representantes, sólo son sus comisarios. Las leyes que el pueblo mismo no ratifica no tienen validez, son leyes nulas. Jean-Jacques Rousseau

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Si no somos dueños de la frescura del aire, ni del brillo del agua, ¿Cómo podrán ustedes comprarlos? Gran Jefe Seattle

EL ACONTECIMIENTO #15M

No me fio de la incomunicabilidad, es la fuente de toda violencia. Jean-Paul Sartre

divendres, 6 de maig del 2016

La clase dominada hoy es la clase manipulada, desposeída de las herramientas del deseo y de la imaginación

EL SISTEMA HA DEVORADO CUALQUIER CAPACIDAD DE DEVENIR VERDADERAMENTE REVOLUCIONARIO. EL ESCENARIO CLÁSICO DE LA REVOLUCIÓN SE HA DISUELTO A FUERZA DE DESVIAR Y EMPONZOÑAR LOS VECTORES DEL DESEO Y LA IMAGINACIÓN, IMPRESCINDIBLES PARA LA LUCHA. EL POSIBLE SUJETO REVOLUCIONARIO HA SIDO CONTAGIADO HASTA LA MÉDULA POR EL ESQUEMA ÚNICO Y LA LÓGICA DEL CAPITAL, Y ASÍ LA REVOLUCIÓN CLÁSICA, LA REAPROPIACIÓN DE MEDIOS DE PRODUCCIÓN, DEL OBJETO PRODUCIDO FINALIZADO, DE LA FUERZA DE TRABAJO, SI SE DIERA, NO SERÍA MÁS QUE UN ATROZ Y TRISTE FIN EN SÍ MISMO. EL CAPITAL NO HARÍA SINO CAMBIAR DE MANOS, EN UN TURNO DE POSESIÓN TRISTE E INDIGNO DE LLAMARSE REVOLUCIONARIO. LOS “AMOS” Y “LOS ESCLAVOS” INTERCAMBIARÍAN LOS PAPELES EN UNA FARSA IRRESPIRABLE, PERVERSA, Y PROFUNDAMENTE VIOLENTA POR LA QUE DUDO QUE VALIERA LA PENA LUCHAR.
Artículo publicado en El faro Crítico

Los dominados hoy somos toda una clase que se constituye no sólo por una relación laboral de explotación, por una carencia de derechos salariales, sindicales, laborales…  Necesitamos entender que los conceptos de clase, básicamente estructurados en la diferencia entre dominantes/dominados no juegan sólo en el tablero de la relación clásica “patrón-proletario”. No es que hayamos sido desposeídos de los BIENES COMUNES, sino que, y sobre todo, hemos sido desposeídos de LO COMÚN, de lo inapropiable, que no es lo mismo. 

La clase dominada hoy es la clase manipulada y lo que comparte radicalmente es haber sido desposeída no sólo de imprescindibles bienes materiales, sino desposeída de la experiencia y la práctica de lo común, incluso de las herramientas del deseo y de la imaginación que lo pudieran anticipar y así comenzar a hacerlo posible.

Alienados a través de perversos mecanismos que conocemos, acabamos por compartir ideales como ganar gran hermano o ser futbolista multimillonario, acabamos teniendo al fin el modelo económico como único horizonte de comprensión y posibilidad. Así  nos convertimos directamente en víctimas eternas a las que ni un salario digno, ni una sociedad del bienestar, ni todo el oro del mundo podrían sacar de la esclavitud vital y del resentimiento inacabable.

Si el proletariado es una clase social que nace -y sigue- vinculada al capitalismo y se ha dicho hasta la saciedad que será el único capaz de acabar con él, cuando el modo en que el capital se cuela en nuestras vidas va sufriendo metamorfosis y adaptándose como un gas a todos los rincones de nuestra existencia, entonces quizá sea momento de entender que su disolvente natural (el proletariado, los desposeídos) también hemos sufrido la dramática mutación, siendo  expulsados de algo mucho más profundo que los bienes materiales o los medios de producción.

El capital, dúctil, mutante y volátil se ha convertido en el único aire que respiramos,  los refinados modos de actuación del sistema capitalista evolucionan, se retuercen, se pliegan y repliegan, se hacen transparentes de pura presencia taponando todas las posibilidades no experimentadas hasta que ya no pueden ser ni pensadas, ni deseadas. Las han arrancado del inventario de lo posible.

dissabte, 30 d’abril del 2016

La necropolítica neoliberal: violencia discreta y cuerpos excluídos

A continuación repoducimos el prólogo del libro de Clara Valverde titulado "De la necropolítica neoliberal a la empatiía radical", a cargo del filósofo Santiago López Petit. La autora es docente, escritora y conferenciante, formada en Canadá en enfermería y Counselling. Tiene una larga experiencia en atención primaria, hospitalaria, salud pública y comunitaria. Trata los temas de salud y enfermedad desde varias ópticas: médica, enfermería, filosófica, psicológica, política, antropológica y social. Está especializada en políticas sanitarias, comunicación terapéutica (Relación de Ayuda) y Trauma Transgeneracional de la violencia política. Otros temas que trabaja como experta son: la cronicidad (la del paciente y la del profesional), la medicina y la enfermería basadas en la narrativa, la ética del “Otro”, corporalidades diferentes, los aspectos políticos de la sanidad, las enfermedades emergentes y medio-ambientales, la auto-organización de los pacientes, la psicología y la filosofía de la salud.
* Texto extraído de la web del Equipo Aquo de formación y supervisión de profesionales sociosanitarios, del cual es fundadora.

El poder es poder matar, y quien puede hacerlo, tiene el poder. Esta verdad simple, y a la vez esencial, ha sido siempre escondida porque es profundamente desestabilizadora. La «legitimación del poder» consiste, precisamente, en inventar una justificación que permita enterrarla. La religión o la filosofía política lo han hecho apelando a Dios, a la sociedad o al transcendental que en cada momento fuera más conveniente. Sin embargo, ha sido desde el interior del propio poder de donde ha surgido, posiblemente, la coartada más inesperada. Sucedió en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el antiguo Derecho de soberanía se abrió a un acercamiento a la vida con la excusa de protegerla. Fue así como el poder se vistió de biopoder, y decidió que no bastaba con disciplinar los cuerpos uno a uno, sino que había que regular un cuerpo que poseía innumerables cabezas, es decir, la población entera. Esta nueva tecnología del poder que Foucault llamó biopolítica estataliza la vida para poder optimizarla, y se autopresenta bajo un rostro más humano. Estadísticas, previsiones, mecanismos de regulación y de seguridad son las herramientas empleadas para gestionar cualquier amenaza imprevisible dirigida contra la población. El soberano «hacía morir o dejaba vivir», la biopolítica, en cambio, interviene para hacer vivir.

Ciertamente la otra cara del «hacer vivir» es el terrible «dejar morir», aunque este aspecto permanecía en un segundo plano. Incluso el propio Foucault se preguntaba: «Si de lo que se trata es de potenciar la vida (prolongar su duración, multiplicar su probabilidad, evitar los accidentes, compensar los déficits), ¿cómo es posible que un poder de este tipo pueda matar, exponga a la muerte no solo a sus enemigos sino a sus ciudadanos?» (Genealogía del racismo, Madrid, 1992: 263). Este «olvido» no resulta extraño ya que, desde la perspectiva del biopoder, la muerte aparentemente desaparecía de la esfera política y casi se transformaba en un asunto privado. Pero el abrazo del poder a la vida tiene mucho de engaño, y en ese «tomarla a su cargo» no se puede ocultar la asimetría que existe: la intervención sobre la vida presupone y requiere poder matar. Con lo que, finalmente, se desvela la verdad de la biopolítica. La biopolítica es, en ella misma necropolítica, es decir, una política de y con la muerte.

El libro de Clara Valverde muestra que la política neoliberal consiste en una necropolítica cuyo objetivo declarado es acabar con los excluidos. No se trata de ninguna exageración. El capital desbocado en su marcha adelante destruye todos los obstáculos que encuentra en su camino. Y son obstáculos todas aquellas personas que no son rentables, que no son empleables. Desde los pobres a los discapacitados y dependientes, pasando por los jóvenes o los ancianos sin recursos. El mérito del libro es mostrar cómo ese «poder matar» se materializa en políticas concretas. Clara analiza, especialmente, porque lo conoce muy bien, el tratamiento jurídico-sanitario de los enfermos de SSC, esos «muertos en vida» extremadamente frágiles pero cuya fuerza descoloca la mirada del sentido común. Esta denuncia, en la medida en que la necroplítica es una política de la desaparición, debe extenderse —y esto solo puede ser el resultado de un trabajo colectivo aún por realizar— a las mujeres asesinadas, especialmente en México, a los jóvenes asesinados en América Central, y así podríamos seguir. Feminicidio, juvenicidio... Es necesario inventar nuevas palabras para designar ese horror. De esta manera sale a la luz el campo de guerra que subyace bajo nuestra imperturbable normalidad. Un campo de guerra en el que la política de la desaparición confiere a la muerte un nuevo estatuto. La muerte socializada como amenaza permanente y signo del poder se pone más allá de sí misma, y no constituye ya límite alguno. Porque aun más terrible que ella misma es la violencia inscrita en el cuerpo de la víctima inocente, cuyo objetivo solo se hace comprensible si se inserta en la estrategia nihilizadora del capital.

divendres, 15 d’abril del 2016

Cerdanyola, Ripollet i Montcada; la força d'un projecte polític municipal al Vallès

Ple de la Mancomunitat Intermunicipal Cerdanyola del Vallès, Montcada i Reixach i Ripollet
La irrupció de nous grup polítics d'esquerra radical a l'esfera de poder municipal a Catalunya i especialment a l'Àrea Metropolitana de Barcelona, a diferència de la implantació sòlida i progressiva de la CUP a la resta de Catalunya, planteja un debat sobre quin és el rol emergent d'aquests grups polítics en unes institucions grans ocupades per un cert "establishment tecno-polític" que es planteja resistir o mantenir el seu rol en la coneguda paradoxa anglosaxona del "yes, minister". Però en realitat, els reptes són més importants que aquesta resistència; Quines actuacions municipals són prioritàries en la complexitat territorial metropolitana? I quines eines i mitjans realment tenen al seu abast per produir aquests canvis, a part de les tasques de Ple Municipal i Pressupost Municipal? 
La manca de coneixement de les eines de subvencions d'àmbit europeu o estatal, la manca de coneixement de les eines urbanístiques i legals, i la manca d'una estructura de tècnics de gestió de llarg abast, planteja dos dilemes; o el canvi som nosaltres i només com a garants de transparència i de la no corrupció aixecant catifes, o el canvi som el que fem nosaltres, i fem un projecte participat i amb la força de la imaginació política. 
Els casos de municipis com Cerdanyola, Ripollet i Montcada al Vallès, igual que el cas de Barcelona, seran importants per veure si només hi ha un missatge, o hi ha un projecte polític novedós, que es capaç de canviar de direcció, d'impregnar  i convèncer tota l'administració municipal. 
El paper de les entitats socials i ecologistes, que cal reconèixer que amb la seva denúncia han ajudat al canvi de vot electoral, pot ajudar a ser motor de canvi i de nous programes polítics si compleixen el "Compromís" adquirit.  
Però la dificultat es situa en poder aportar nou nivell polític i tècnic per construir un "Projecte" amb imaginació política i sortir de les polítiques evidents de "plans d'emergència" i de actuacions de "rescat ciutadà", que evidentment són necessàries, però dibuixen només un escenari pessimista com indica Marina Garcés en el CCCB de 29 de febrer de 2016 "Nuestro tiempo, Inacabar el mundo" sobre el futur incert del capitalisme, on s'indica que no es construeix suficientment el relat positiu i els escenaris compartits que la ciutadania necessita. Aquest article que proposem, "La força de la imaginació política" de Xavier Antich, publicat amb data 14 de desembre de 2014 al diari ARA, s'anticipa als resultats de les Eleccions Municipals de maig de 2015, i dibuixa una realitat que molts municipis han sofert aquest primer any de mandat. 
Josepa Camps Venut, geògrafa

dissabte, 12 de març del 2016

El sistema és incontestable

Article escrit per l'administradora del bloc


Colau defensa un "ajuntament valent" que combati
la "deriva neoliberal": ara.cat 14-04-2015
Les polítiques neoliberals, passades pel tamís dels nous partits polítics amb “sensibilitat social”, tenen una doble funció. En primer lloc, són molt més digeribles per a la societat en general, la qual sol considerar com a privilegis el que són drets i millores socials, especialment en moments crítics com l'actual (però no només). Tal és el grau d’alienació que patim. A més, que les portin a terme els partits abanderats de la lluita contra les desigualtats, les legitima socialment. En segon lloc, no desgasten als partits que les dissenyen i promocionen perquè són d’altres formacions polítiques, precisament les que es declaren contràries a elles, les que les executen. El pla és perfecte i la perversió del sistema molt sofisticada i eficaç. Però és de llibre... i tot està ja escrit.

El PAMEM, la mútua que el nou equip de govern de la ciutat de Barcelona "necessita" liquidar, presta cobertura a 9.380 funcionàries i funcionaris municipals: 4.678 són persones jubilades i 4.702 estan en actiu Des de l’any 1993 no es permeten noves altes, així que fa molt de temps que està prevista la seva mort “natural”. Però hi ha pressa.

El procés de buidar aquesta Mútua el va iniciar l’any passat el senyor Xavier Trias, l’anterior alcalde de Barcelona. Curiosament, el PAMEM va quadrar els seus comptes per darrera vegada a l’exercici 2011, de manera que, és durant el primer mandat sencer de CiU, l'any 2012, quan van començar els problemes econòmics i, a partir de llavors, tot han estat “pèrdues”. L'argument del nou equip de govern per desmantellar aquest servei és el dèficit que arrossega. És fàcil deduir per aquest raonament que, també per a aquest consistori, no hi ha més mesura que l’econòmica: aquella que prioritza el preu de les "coses" per sobre del seu valor. Però, al mateix temps, és una lectura econòmica interessadament esbiaixada perquè les millores socials de qualsevol col·lectiu de persones treballadores s’han d’entendre com a salari en espècie i, per tant, quan aquestes millores es redueixen, s'està portant a terme una nova retallada salarial. No sé si estarà previst compensar aquesta "pèrdua econòmica" perquè, quan parlem d'economia, mai es referim a la que redunda en perjudici de les persones treballadores. 

Així, el discurs neoliberal ha passat, sense complexes, de mans de CiU a les de Barcelona en Comú.

El filòsof i activista italià Franco Berardi analitza en el seu llibre La Sublevación la submissió de les “esquerres” a les polítiques del neoliberalisme, al que dedica un capítol complet titulat "Para qué sirven las izquierdas europeas". En referència al tema d'aquest article, he trobat molt il·lustratiu reproduir una petita part:  


"A la izquierda le falta completamente, desde hace al menos 30 años, una motivación autónoma, de convicciones teóricas, objetivos, programas, Venido a menos el referente constituido por el campo socialista, el que había arrastrado a la izquierda al abismo del estalinismo político y el estalinismo económico, la izquierda no ha sabido hacer nada mejor que subordinarse al proyecto neoliberal... El capitalismo financiero necesita la existencia de una “izquierda” completamente vaciada en los campos ético y motivacional, completamente subordinada en el plano programático e intelectual, para poder utilizarla cada vez que haya que cumplir operaciones demasiado sucias para que la derecha pueda asumir la responsabilidad... Cuando se encuentra en la tesitura de tener que reconstituir los recursos depredados, para reconstruir el ahorro que la clase finaciera pueda robar de nuevo mañana, son necesarios idiotas útiles, hombres de paja como Napolitano, Zapatero o Papandreu que, en nombre del interés común, del interés por el crecimiento o quizás por la patria, obliguen a lxs trabajadorxs a aceptar sacrificios que bàsicamente consisten en trabajar más y cobrar menos"

dimecres, 10 de febrer del 2016

Nuestras sociedades de control contemporáneas demuestran que el margen de progreso en materia de sumisión es todavía considerable

Publicamos en este blog un artículo más de Ignacio Ramonet, doctor en semiología, autor de diversos libros sobre las actuaciones y las estrategias del poder en el ámbito geográfico, y de numerosos artículos en los que expresa una crítica radical a los medios de comunicación de masas. Entre los años 1990 y 2008 dirigió Le Monde Diplomatique, donde ha sido publicado el artículo que reproducimos a continuación.

La administradora del blog   

GOOGLE LO SABE TODO DE TI
En nuestra vida cotidiana dejamos constantemente rastros que entregan nuestra identidad, dejan ver nuestras relaciones, reconstruyen nuestros desplazamientos, identifican nuestras ideas, desvelan nuestros gustos, nuestras elecciones y nuestras pasiones; incluso las más secretas. A lo largo del planeta, múltiples redes de control masivo no paran de vigilarnos. En todas partes, alguien nos observa a través de nuevas cerraduras digitales. El desarrollo del Internet de las cosas (Internet of Things) y la proliferación de objetos conectados (1) multiplican la cantidad de chivatos de todo tipo que nos cercan. En Estados Unidos, por ejemplo, la empresa de electrónica Vizio, instalada en Irvine (California), principal fabricante de televisores inteligentes conectados a Internet, ha revelado recientemente que sus televisores espiaban a los usuarios por medio de tecnologías incorporadas en el aparato.
Los televisores graban todo lo que los espectadores consumen en materia de programas audiovisuales, tanto programas de cadenas por cable como contenidos en DVD, paquetes de acceso a Internet o consolas de videojuegos… Por lo tanto, Vizio puede saberlo todo sobre las selecciones que sus clientes prefieren en materia de ocio audiovisual. Y, consecuentemente, puede vender esta información a empresas publicitarias que, gracias al análisis de los datos acopiados, conocerán con precisión los gustos de los usuarios y estarán en mejor situación para tenerlos en el punto de mira (2).
Esta no es, en sí misma, una estrategia diferente de la que, por ejemplo, Facebook y Google utilizan habitualmente para conocer a los internautas y ofrecerles publicidad adaptada a sus supuestos gustos. Recordemos que, en la novela de Orwell 1984, los televisores –obligatorios en cada domicilio–, “ven” a través de la pantalla lo que hace la gente (“¡Ahora podemos veros!”). Y la pregunta que plantea hoy la existencia de aparatos tipo Vizio es saber si estamos dispuestos a aceptar que nuestro televisor nos espíe.
A juzgar por la denuncia interpuesta, en agosto de 2015, por el diputado californiano Mike Gatto contra la empresa surcoreana Samsung, parece que no. La empresa fue acusada de equipar sus nuevos televisores también con un micrófono oculto capaz de grabar las conversaciones de los telespectadores, sin que éstos lo supieran, y de transmitirlas a terceros (3)… Mike Gatto, que preside la Comisión de protección del consumidor y de la vida privada en el Congreso de California, presentó incluso una propuesta de ley para prohibir que los televisores pudieran espiar a la gente.
Por el contrario, Jim Dempsey, director del centro Derecho y Tecnologías, de la Universidad de California, en Berkeley, piensa que los televisores-chivatos van a proliferar: “La tecnología permitirá analizar los comportamientos de la gente. Y esto no sólo interesará a los anunciantes. También podría permitir la realización de evaluaciones psicológicas o culturales, que, por ejemplo, interesarán también a las compañías de seguros”. Sobre todo teniendo en cuenta que las empresas de recursos humanos y de trabajo temporal ya utilizan sistemas de análisis de voz para establecer un diagnóstico psicológico inmediato de las personas que les llaman por teléfono en busca de empleo…
Repartidos un poco por todas partes, los detectores de nuestros actos y gestos abundan a nuestro alrededor, incluso, como acabamos de ver, en nuestro televisor: sensores que registran la velocidad de nuestros desplazamientos o de nuestros itinerarios; tecnologías de reconocimiento facial que memorizan la impronta de nuestro rostro y crean, sin que lo sepamos, bases de datos biométricos de cada uno de nosotros… Por no hablar de los nuevos chips de identificación por radiofrecuencia (RFID) (4), que descubren automáticamente nuestro perfil de consumidor, como hacen ya las “tarjetas de fidelidad” que generosamente ofrece la mayoría de los grandes supermercados (Carrefour, Alcampo, Eroski) y las grandes marcas (FNAC, el Corte Inglés).
Ya no estamos solos frente a la pantalla de nuestro ordenador. ¿Quién ignora a estas alturas que son examinados y filtrados los mensajes electrónicos, las consultas en la Red, los intercambios en las redes sociales? Cada clic, cada uso del teléfono, cada utilización de la tarjeta de crédito y cada navegación en Internet suministra excelentes informaciones sobre cada uno de nosotros, que se apresura a analizar un imperio en la sombra al servicio de corporaciones comerciales, de empresas publicitarias, de entidades financieras, de partidos políticos o de autoridades gubernamentales.
El necesario equilibrio entre libertad y seguridad corre, por tanto, el peligro de romperse. En la película de Michael Radford, 1984, basada en la novela de George Orwell, el presidente supremo, llamado Big Brother, define así su doctrina: “La guerra no tiene por objetivo ser ganada, su objetivo es continuar”; y: “La guerra la hacen los dirigentes contra sus propios ciudadanos, y tiene por objeto mantener intacta la estructura misma de la sociedad” (5). Dos principios que, extrañamente, están hoy a la orden del día en nuestras sociedades contemporáneas. Con el pretexto de tratar de proteger al conjunto de la sociedad, las autoridades ven en cada ciudadano a un potencial delincuente. La guerra permanente (y necesaria) contra el terrorismo les proporciona una coartada moral impecable y favorece la acumulación de un impresionante arsenal de leyes para proceder al control social integral.
Y más teniendo en cuenta que la crisis económica aviva el descontento social que, aquí o allí, podría adoptar la forma de motines ciudadanos, levantamientos campesinos o revueltas en los suburbios. Más sofisticadas que las porras y las mangueras de las fuerzas del orden, las nuevas armas de vigilancia permiten identificar mejor a los líderes y ponerlos fuera de juego anticipadamente.
“Habrá menos intimidad, menos respeto a la vida privada, pero más seguridad”, nos dicen las autoridades. En nombre de ese imperativo se instala así, a hurtadillas, un régimen de seguridad al que podemos calificar de “sociedad de control”. En la actualidad, el principio del “panóptico” se aplica a toda la sociedad. En su libro Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, el filósofo Michel Foucault explica cómo el “Panóptico” (“el ojo que todo lo ve”) (6) es un dispositivo arquitectónico que crea una “sensación de omnisciencia invisible” y que permite a los guardianes ver sin ser vistos dentro del recinto de una prisión. Los detenidos, expuestos permanentemente a la mirada oculta de los “vigilantes”, viven con el temor de ser pillados en falta. Lo cual les lleva a autodisciplinarse… De esto podemos deducir que el principio organizador de una sociedad disciplinaria es el siguiente: bajo la presión de una vigilancia ininterrumpida, la gente acaba por modificar su comportamiento. Como afirma Glenn Greenwald: “Las experiencias históricas demuestran que la simple existencia de un sistema de vigilancia a gran escala, sea cual sea la manera en que se utilice, es suficiente por sí misma para reprimir a los disidentes. Una sociedad consciente de estar permanentemente vigilada se vuelve enseguida dócil y timorata” (7).
Hoy en día, el sistema panóptico se ha reforzado con una particularidad nueva con relación a las anteriores sociedades de control que confinaban a las personas consideradas antisociales, marginales, rebeldes o enemigas en lugares de privación de libertad cerrados: prisiones, penales, reformatorios, manicomios, asilos, campos de concentración… Sin embargo, nuestras sociedades de control contemporáneas dejan en aparente libertad a los sospechosos (o sea, a todos los ciudadanos), aunque los mantienen bajo vigilancia electrónica permanente. La contención digital ha sucedido a la contención física.
A veces, esta vigilancia constante también se lleva a cabo con ayuda de chivatos tecnológicos que la gente adquiere libremente: ordenadores, teléfonos móviles, tabletas, abonos de transporte, tarjetas bancarias inteligentes, tarjetas comerciales de fidelidad, localizadores GPS, etc. Por ejemplo, el portal Yahoo!, que consultan regular y voluntariamente unos 800 millones de personas, captura una media de 2.500 rutinas al mes de cada uno de sus usuarios. En cuanto a Google, cuyo número de usuarios sobrepasa los mil millones, dispone de un impresionante número de sensores para espiar el comportamiento de cada usuario (8): el motor Google Search, por ejemplo, le permite saber dónde se encuentra el internauta, lo que busca y en qué momento. El navegador Google Chrome, un megachivato, envía directamente a Alphabet (la empresa matriz de Google) todo lo que hace el usuario en materia de navegación. Google Analytics elabora estadísticas muy precisas de las consultas de los internautas en la Red. Google Plus recoge información complementaria y la mezcla. Gmail analiza la correspondencia intercambiada, lo cual revela mucho sobre el emisor y sus contactos. El servicio DNS (Domain Name System, o Sistema de nombres de dominio) de Google analiza los sitios visitados. YouTube, el servicio de vídeos más visitado del mundo, que pertenece también a Google –y, por tanto, a Alphabet–, registra todo lo que hacemos en él. Google Maps identifica el lugar en el que nos encontramos, adónde vamos, cuándo y por qué itinerario… AdWordssabe lo que queremos vender o promocionar. Y desde el momento en que encendemos un smartphone con Android, Google sabe inmediatamente dónde estamos y qué estamos haciendo. Nadie nos obliga a recurrir a Google, pero cuando lo hacemos, Google lo sabe todo de nosotros. Y, según Julian Assange, inmediatamente informa de ello a las autoridades estadounidenses…
En otras ocasiones, los que espían y rastrean nuestros movimientos son sistemas disimulados o camuflados, semejantes a los radares de carretera, los drones o las cámaras de vigilancia (llamadas también de “videoprotección”). Este tipo de cámaras ha proliferado tanto que, por ejemplo, en el Reino Unido, donde hay más de cuatro millones de ellas (una por cada quince habitantes), un peatón puede ser filmado en Londres hasta 300 veces cada día. Y las cámaras de última generación, como la Gigapan, de altísima definición –más de mil millones de píxeles–, permiten obtener, con una sola fotografía y mediante un vertiginoso zoom dentro de la propia imagen, la ficha biométrica del rostro de cada una de las miles de personas presentes en un estadio, en una manifestación o en un mitin político (9).
A pesar de que hay estudios serios que han demostrado la débil eficacia de la videovigilancia (10) en materia de seguridad, esta técnica sigue siendo refrendada por los grandes medios de comunicación. Incluso una parte de la opinión pública ha terminado por aceptar la restricción de sus propias libertades: el 63% de los franceses se declara dispuesto a una “limitación de las libertades individuales en Internet en razón de la lucha contra el terrorismo” (11).
 Lo cual demuestra que el margen de progreso en materia de sumisión es todavía considerable…
Fuente fotografía:http://www.radiocable.com/ignacio-ramonet-en-la-cafetera555.html

(1) Se habla de “objetos conectados” para referirse a aquellos cuya misión primordial no es, simplemente, la de ser periféricos informáticos o interfaces de acceso a la Web, sino la de aportar, provistos de una conexión a Internet, un valor adicional en términos de funcionalidad, de información, de interacción con el entorno o de uso (Fuente: Dictionnaire du Web).
(2) El País, 2015.
(3) A partir de entonces, Samsung anunció que cambiaría de política, y aseguró que, en adelante, el sistema de grabación instalado en sus televisores sólo se activaría cuando el usuario apretara el botón de grabación.
(4) Que ya forman parte de muchos de los productos habituales de consumo, así como de los documentos de identidad.
(5) Michael Radford, 1984, 1984.
(6) Inventado en 1791 por el filósofo utilitarista inglés Jeremy Bentham.
(7) Glenn Greenwald, Sin un lugar donde esconderse, Ediciones B, Madrid, 2014.
(8) Véase “Google et le comportement de l’utilisateur”, AxeNet (http://blog-axe-net-fr/google-analyse-comportement-internaute).
(9) Véase, por ejemplo, la fotografía de la ceremonia de la primera investidura del presidente Obama, el 20 de enero de 2009, en Washington (http://gigapan.org/viewGigapanFullscreen.php?auth=033ef14483ee899496648c2b4b06233c).
(10) “‘Assessing the impact of CCTV’, el más exhaustivo de los informes dedicados al tema, publicado en febrero de 2005 por el Ministerio del Interior británico (Home Office), asesta un golpe a la videovigilancia. Según este estudio, la debilidad del dispositivo se debe a tres elementos: la ejecución técnica, la desmesura de los objetivos asignados a esta tecnología y el factor humano”. Véase Noé Le Blanc, “Sous l’oeil myope des caméras”, Le Monde diplomatique, París, septiembre de 2008.
(11) Le Canard enchaîné, París, 15 de abril de 2015.

diumenge, 17 de gener del 2016

El Estado Islámico y el nuevo Oriente Medio: la guerra que no nos explican

Nazanín Armanian, polítologa persa de nacionalidad iraní, licenciada en Ciencias Políticas y profesora de Relaciones Internacionales en la UNED, describe y explica en esta conferencia -con todo detalle y sin ambigüedades léxicas- la situación de Siria y del resto de países de Oriente Medio, así cómo de aquéllos cuyos recursos naturales han sido la causa de la destrucción de sus Estados por parte de Occidente. Lo que hoy se busca en la zona no es un cambio de gobierno que sea más afín a los intereses del mundo "civilizado", sino una nueva reorganización geográfica. Para ello, se ha iniciado lo que podríamos denominar, sin temor a equivocarnos, la Tercera Guerra Mundial, por la cantidad de países de todas partes del Planeta que intervienen en la contienda bélica, aunque la barbarie que se está gestando y llevando a la práctica esté localizada en una región concreta.    
La administradora del blog





Fuente fotografía: http://www.solidaries.org/actualitat/formacio-sobre-la-dona-i-l-islam-a-carrec-de-nazanin-armanian-1700/

dilluns, 11 de gener del 2016

"El problema no está en los misóginos radicales, que son pocos y aburridos, sino en los indiferentes de izquierdas, que son muchos y graciosos"

Artículo  Jule Goikoetxea, doctora en filosofía e investigadora, publicado en su web
Se nos educa para que sintamos mucho más ciertas violencias y degradaciones que otras, más la muerte de un ser humano que de una mosca, más la violencia contra los hombres, sobre todo si son gudaris, políticos y/o ricos, que contra las mujeres, sobre todo si no son gudaris, políticas y/o ricas. Se haga con intención o no, el discurso patriarcal es dominante en todas las instituciones y todos los medios, no hay más que ver la cantidad de espacio que se le da a dichas muertes y sufrimientos, y la cantidad (y calidad) que se le ofrece a ESO que mata a 700 mujeres por década, a ESO que explota y degrada sistemáticamente, en bonanza y en crisis, a la mitad de la población.
Es sarcasmo izquierdoso, tan informal como institucionalizado, tan socializado que aquellos que lo llevan a cabo ni siquiera lo identifican como tal. Es violencia de la buena, esa que se reproduce sin intención, esa que invisibiliza, desprestigia e infravalora a las mujeres sin estrategia androcéntrica explícita, basta con que los jefes de redacción, los líderes de opinión, políticos y profesionales actúen con total normalidad, ya que es esa SU normalidad la que reproduce la violencia.
Una violencia, simbólica y material, que si no se confronta conscientemente y a diario, con esfuerzo y persistencia, seguirá su curso durante miles de años más, con la misma normalidad con la que entras en cualquier diccionario digital para buscar un sinónimo pongamos de “coqueta” y te encuentras con que además de que todos te reenvían a “coqueto”, porque como todo el mundo sabe la O va antes que la A en el orden alfabético, te describe como “frívola, vanidosa, provocadora” mientras que “coqueto” es algo agradable, mono, acogedor. Y si, frívola, vanidosa y provocadora, introduces la palabra “golfa”, te redirige a “golfo: pillo, sinvergüenza, granuja” para a continuación insultarte de nuevo, científicamente, por supuesto, como “golfa: prostituta, ramera, fulana”. Y puedo seguir siendo científicamente clasificada en la zona más perversa de la historia de la humanidad durante prácticamente todo el orden alfabético de la A a la Z, Z de Zorro: astuto, pícaro, sagaz, pero Z de Zorra: prostituta, ramera, fulana, puta.
La violencia contra las mujeres se enseña en la calle, en las paradas de autobús, en los libros de texto, en la familia, la escuela, la tele, la prensa, los diccionarios y el puesto de trabajo, de forma totalmente democrática. La violencia simbólica y material contra las mujeres se reproduce a sus anchas mediante el sistema sanitario, judicial, legislativo, educativo, productivo… “700 mujeres asesinadas en el estado español en los últimos 10 años”. Y la gente se lleva las manos a la cabeza, mientras proliferan las cuentas en las redes sociales justificando estas muertes (del tipo @muerenpocas) y mientras el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (y recalco: Sanidad e Igualdad), se felicita cada vez que cierra una de esas cuentas; cuentas cuyos propietarios tienen un perfil “abyecto y miserable” dicen desde el Ministerio. Sí, un perfil abyecto y miserable, pero en libertad. Igual que aquellos perfiles que en libertad y legalidad pagan a las mujeres un 23% menos que a los hombres por el mismo trabajo. Igual que los perfiles que consienten que sus parejas, mujeres, trabajen 2 horas más de media al día que ellos en trabajos no remunerados. Perfiles que a su vez se llevan las manos a la cabeza ante las estadísticas de muerte que si no fueran solo de mujeres, se considerarían cifras propias de un conflicto, además de político, armado, y en toda regla.
Pero de nada sirve sentirse indignado y llevarse las manos a la cabeza. La indignación sin activismo es como la pena cristiana, que reproduce la pobreza para poder seguir sintiendo pena. Los gestos de sorpresa e indignación no son prácticas, son gestos que no hacen más que untar vaselina por todo el circuito de la reproducción patriarcal, de la misoginia material y simbólica pasando por la misoginia analógica y digital. La misma cara de sorpresa que pone el cura católico cuando alguien peca. El problema no es el Papa, el problema son los creyentes. El problema es estructural no sólo porque se reproduce mediante el Estado, los medios, las instituciones, sino porque son los indiferentes estructurales los que pueblan y dirigen las instituciones, el Estado, el sistema educativo, los medios… Los y las indiferentes estructurales son aquellas personas que han democratizado la violencia contra las mujeres. En especial todos aquellos demócratas que se llevan las manos a la cabeza mientras sin mover el culo de su epistemológico asiento presidencial (sea en el despacho, en el taller, en la familia, en actividades de ocio) se indignan con sus párpados y sin desatarse los zapatos mientras tachan de exageradas, poco rigurosas y subjetivas (versus objetivas) las prácticas, críticas y posturas feministas (y radicales) de sus compañeras y compañeros.

diumenge, 27 de desembre del 2015

El precariat: la nova classe social

Segons l'economista britànic Guy Standing, la precarietat ha fet sorgir una nova classe social integrada per aquelles persones que, malgrat tenir diverses feines i en moltes ocasions una preparació molt superior a la requerida per exercir-les, no arriba a final de mes. És aquesta nova classe emergent, el precariat, l’única interessada en canviar les estructures que causen les enormes desigualtats socials que, també avui, (i no únicament avui), patim; ni l’antic proletariat ni les persones assalariades, (aquelles que compten amb ingressos fixes i determinats drets), estan interessades en res que no sigui recuperar les seves condicions laborals o augmentar el seu benestar, i no en canviar les dinàmiques establertes a l'àmbit laboral, las quals, d'acord amb Standing, ja no poden aportar solucions a la nova classe treballadora.


A continuació, reproduïm l' entrevista publicada a La Directa amb l'autor de, entre d'altres llibres "El precariat. Una nova classe social".
L' administradora del bloc


Guy Standing és economista i professor a l'Escola d'Estudis Orientals i Africans de la Universitat de Londres. És cofundador de la Xarxa Renda Bàsica i els llibres més famosos que ha publicat són El precariado. Una nueva clase social (Pasado y presente, 2013) i Precariado: Una carta de derechos (Capitán Swing, 2014). Standing ha encunyat el terme de precariat per referir-se al que ell considera una nova classe social global en gestació, la de la gent que té múltiples feines i, tot i així, no arriba a final de mes: des de les persones becàries fins a les migrants en situació irregular, el precariat s'estén a conseqüència de la creixent globalització econòmica que ha tingut lloc arreu del món des de mitjan anys setanta.

Defineixes el precariat com una classe en construcció, diferent del proletariat o la classe obrera. Si el laborisme era pel proletariat, què hem de defensar el precariat?
La part bona de les entrevistes és que els periodistes entenen bé el concepte de precariat, els toca de prop (riu). Vaig treballar per la International Labour Organization durant molts anys i sempre m'enfrontava al fet que les enquestes i les estadístiques només tenen en compte el treball remunerat al mercat. Moltes feines són completament ignorades i això em va fer pensar que seguíem una agenda errònia. A més, el model laborista tradicional és molt sexista.

Per què és sexista?
Te'n donaré un exemple. Si et contracto com a dona de fer feines, la renda nacional creix, l’ocupació i l’economia creixen. Però, si ens casem i continues fent la mateixa feina, la national income, l'employment i el creixement econòmic disminuiran. Com que la feina que faries no comptaria com a força de treball, es convertiria en res, perquè només es quantifica el treball a canvi de diners. Una petita diferència implica que, a les estadístiques sobre treball, tota la feina que (sobretot) fan les dones no es mesuri. I no només les feines domèstiques, hi ha moltes activitats que no es mesuren de cap manera. D’acord amb el laborisme del segle XX, tots els privilegis són per qui falabour, feina remunerada.
Quina és la diferència entre feina i labor (work and labour)?
La feina remunerada (labour en anglès) té valor d'intercanvi, és un terme marxista. La paraula feina té una definició més àmplia, són totes les activitats que hem de fer o que volem fer i que estan fora del mercat laboral. Per què tots els privilegis han d'anar a la gent que serveix el te al seu amo i no a aquella gent que serveix te als seus familiars? O a la gent que treballa per la comunitat, que no rep res... El laborisme és molt restrictiu i això ve de molt lluny. El període que va de la fi de la Segona Guerra Mundial fins a mitjan anys setanta va ser dominat pel laborisme: es van construir habitatges socials, subsidis per aturats, garanties d'un cert benestar, etcètera.

Socialdemocràcia?
Sí. El sistema socialdemòcrata es va col·lapsar perquè cada vegada obríem més l'economia global. Als vuitanta, ja hi havia un sistema econòmic diferent que estava eclipsant la socialdemocràcia i, dels vuitanta fins ara, l'oferta de treballadors mundials, el nombre de gent que forma part del mercat de treball internacional, s'ha quadruplicat. Això implica dos bilions de persones més que s'incorporen al mercat global. No cal ser un economista amb màsters per entendre que, si incrementem el nombre de persones del mercat global i aquests dos bilions extra –que són majoritàriament indis i xinesos– estan habituats a un salari que és una cinquena part del que es cobra a Europa o als EUA, la globalització econòmica comporta l'esfondrament de la vella socialdemocràcia europea.
La socialdemocràcia es va construir sobre les bases del proletariat. En què es converteix la socialdemocràcia quan el proletariat passa a ser precariat?
El que ha passat arran de la globalització, el neoliberalisme i tot el que implica és que tenim una fragmentació de classes. Quan tens una plutocràcia que és menys de l'1%, que és un petit 0,1%, tens una elit i el que jo anomeno un salariat, la gent que té feina segura garantida, pensions i vacances pagades. I aquests grups van obtenint més i més ingressos, es beneficien del capital. Aquest 0,1% de plutòcrates cada vegada controlen més l'economia mundial. Si no tens els suport de bilionaris, no triomfaràs en la política americana, això ho sabem. A molts països europeus, si no tens el suport de la plutocràcia, no seràs escollit a les eleccions. Si el teu partit no té suport financer, els mitjans menystindran les teves credencials, diran mentides sobre tu.

Què fa aquest 0,01% de plutòcrates amb el capital financer?
La plutocràcia i l'elit –el salariat– cada cop reben més ingressos del capital. Inverteixen el capital en propietat, en mercats financers i en economies emergents i els va molt bé, es fan cada vegada més i més i més rics i no els importa que l'atur a Espanya sigui del 20, el 30 o el 40%. Els és igual sempre que puguin continuar fent els seus diners dins el sistema global.

Però, perquè ells puguin fer diners dins el sistema neoliberal, no és necessari que hi hagi consumidors, que el precariat compri?
Clar, necessiten una classe consumidora massiva i necessiten un augment de la demanda de consum a la Xina. Perquè és allà on estan creixent els grans mercats; tenim una crisi global perquè la plutocràcia es va fent cada vegada més rica. Poden enfortir l'Estat panòptic i les comunitats engabiades perquè en trauran beneficis durant molt de temps. A llarg termini, la crisi vindrà perquè les desigualtats seran massa explosives i el precariat es convertirà en una classe, conscient de si mateixa –com passava abans amb el proletariat. Calen unes polítiques del i pel precariat.

Això sona hegelià. La història és un procés cap a alguna banda o funciona com un cicle?
No, no; no estic fent prediccions. En comptes de fixar-me en Hegel, em fixo en el que deia fa un segle l'economista hongarès Karl Polanyi (autor de l'obra Lagran transformació, on argumentava que el capitalisme no només no és un procés natural de l'home, sinó que és una imposició violenta de les classes mercantils). Caminem cap a una transformació global equivalent a la que insinuava ell. La gran transformació de Polanyi era un període dominat pel capital financer, en què les desigualtats i les inseguretats creixien fins que esclatava la crisi i, aleshores, la gent es posicionava a la ultradreta. Ara, ens trobem en plena transformació global i hem arribat al punt de crisi en què les inseguretats i les desigualtats creixen tant que hi ha el risc que augmenti la ultradreta. Tenim un risc genuí de viure un nou capítol històric d'autoritarisme i aquest autoritarisme podria triomfar.

Com als anys 30. Era un moment similar al d'ara?
Era un moment similar. Per evitar-ho, necessitem un nou tipus de polítiques progressistes, les polítiques del paradís que tracto de manera exhaustiva al meu últim llibre. Necessitem unes polítiques provinents del precariat i que representin els interessos del precariat. Perquè és l'única classe que no es pot sentir seduïda per uns quants diners extra o una mica més de seguretat. És una classe que vol la transformació de les estructures i crec que això és el que fa que el precariat sigui una classe emergent. El que la converteix en transformadora des d'una perspectiva marxista o fins i tot hegeliana és que és una classe molt radical i l'única que vol ser prou forta per acabar amb les condicions que la defineixen i, en conseqüència, abolir-se a si mateixa com a classe. Les altres classes només volen millorar el que tenen, no volen cap transformació de les estructures. Les elits, la plutocràcia, el salariat: aquests no volen cap transformació. L'antic proletariat tampoc vol cap transformació, només vol el que tenia abans, tornar a la vella normalitat. Però el precariat és l'únic que vol canviar les estructures.

Hi ha precariat a la Xina?
El meu llibre del precariat sortirà en japonès i en mandarí d'aquí poc; tots dos països tenen un precariat molt ampli. Vaig tenir una conversa a porta tancada amb dirigents xinesos i els vaig avisar que tenen una classe en formació, el precariat, cada vegada més gran; i m’entenien perfectament. Saben que, si no responen al precariat, a la llarga tindran agitació social.

A Catalunya i a l'Estat espanyol, Ciutadans ha arribat al Parlament sense declarar-se de dretes ni d'esquerres, però amb programes polítics reaccionaris. Creus en la tendència d'anar més enllà de les nocions tradicionals sobre l'esquerra i la dreta? No és perillós?
Hi ha molts perills. Però, fins a la crisi financera de 2008, el precariat va anar creixent, la gent vivia endeutada. I aleshores va arribar la crisi i tot va petar; el precariat es va expandir. El 2011, la primavera àrab, els indignats, el moviment Occupy Wall Street... van ser una reacció gairebé espontània. I van ser accions dels que al meu segon llibre anomeno rebels primitius. Crec que els rebels primitius de 2011 van aconseguir un gran èxit a l'hora d'articular un sentit d'identitat i de reconeixement mutu d'una classe, el precariat, que està en vies de construcció. Això és un primer pas cap a unes noves polítiques progressistes. Has d'identificar-te com a grup, dir "formo part del precariat i no me n'avergonyeixo". Hi ha un segon estadi que és l'ascens de partits com Syriza, Podem i altres moviments del precariat; però continuen sent rebels primitius.
 
El precariat és un fenomen global i Syriza i Podem no deixen de ser partits polítics nacionals, no moviments globals...
Sí, però cada vegada tenen més connexions internacionals. Quan Tsipras va ser escollit, el gener, tothom va anar cap a Atenes. Cada vegada hi ha més relacions a escala internacional; la meva por és que aquesta primera generació de partits nous vulguin semblar respectables als ulls de les classes mitjanes. Si això passa, en lloc de representar clarament i sense ambigüitats el precariat, voldran sonar respectables per un segment de població més ampli

Això passa amb Podem. El seu missatge varia i s'adapta, busca un públic més ampli...
Tens raó, des de fora no entenem bé les dinàmiques de Podem. Conec Owen Jones, és un laborista fet a l'antiga i no entén el precariat. Al meu últim llibre cito un grafit que vaig veure en una paret de Madrid que deia: "Lo peor sería volver a la normalidad". Per entendre el precariat,has d'entendre que, de manera intuïtiva, aquells que configuren el precariat volen tenir una vida segura durant la qual puguin desenvolupar la seva personalitat, creativitat i feina, però de manera diferent a la dels seus pares. No volen una feina estable dins la mateixa empresa tota la vida, que és el model antic. Per tant, calen una sèrie de noves polítiques dissenyades pel precariat i dirigides a beneficiar el precariat. Al meu segon llibre, intento respondre la pregunta Com serien les polítiques delprecariat? i tinc 29 propostes que podrien atraure el precariat i que no haguessin atret l'antic proletariat. Reforço la distinció entre proletariat i precariat.
Cal instaurar mesures polítiques que casin la flexibilitat laboral (treball autònom, feines temporals, projectes específics i aïllats) amb la seguretat?
Sí. Els sindicats, els partits socialdemòcrates i els laboristes han comès un error històric terrible. Durant els anys vuitanta i noranta, quan jo treballava a la International Labour Organization, vaig conèixer tots aquests líders que venien a l'ONU i jo sempre els deia: "Heu d'acceptar la flexibilitat, no podem tornar enrere, quan hi havia feines estables vitalícies". Però els sindicats encara eren forts als noranta i no en van fer cas, es negaven a acceptar la flexibilitat laboral (que d’altra banda ja era una realitat imminent). Haurien d’haver-la acceptada a canvi d’una renda bàsica, un sou extra mensual pagat per l’Estat, que garantís certa seguretat als ciutadans pluriempleats en feines precàries i contractes temporals. Avui, a Espanya, teniu contractes que poden durar un dia o una setmana o no teniu contractes –la renda bàsica compensaria aquesta inseguretat.