LES ALTERNATIVES DE GESTHA

Moltes d'aquestes propostes podrien aplicar-se en el termini d'un any.

CUANDO QUEDAS ATRAPADX EN LA DESTRUCCIÓN, DEBES ABRIR UNA PUERTA A LA CREACIÓN. Anaïs Nine

Es de las crisis que nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Albert Einstein

INTERFERÈNCIES

Los diputados del pueblo no son sus representantes, sólo son sus comisarios. Las leyes que el pueblo mismo no ratifica no tienen validez, son leyes nulas. Jean-Jacques Rousseau

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Si no somos dueños de la frescura del aire, ni del brillo del agua, ¿Cómo podrán ustedes comprarlos? Gran Jefe Seattle

EL ACONTECIMIENTO #15M

No me fio de la incomunicabilidad, es la fuente de toda violencia. Jean-Paul Sartre

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diumenge, 26 d’octubre del 2014

LA IZQUIERDA EUROPEA OFICIAL: LA MEJOR ALUMNA DE LOS SACROSANTOS MERCADOS

Sami Naïr, politógo y pensador francés de origen argelino, se ha definido así mismo como un socialista republicano, un intelectual heterodoxo "irreductiblemente libre de toda ortodoxia". Naïr es doctor en Letras y Ciencias Humanas, doctor en Filosofía Política y licenciado en Filosofía y Sociología. Es experto en movimientos migratorios y, entre sus múltiples ocupaciones profesionales, dirige el Centro Mediterráneo Andalusí. 

Os invitamos a ver esta breve grabación llevada a cabo por ATTAC TV, en la que reflexiona sobre el papel desempeñado por la izquierda oficial europea en la últimas décadas, así como sobre las posibles alternativas políticas protagonizadas por los distintos movimientos sociales surgidos tras el estallido de la crisis civilizatoria que vivimos.
 La administradora del blog


Fuente fotografía: http://isabelamatria.info/nair-proxima-gran-crisis-monetaria-china-reemplazar-dolar/

dijous, 7 d’agost del 2014

La americanización de la cultura política europea

Excelente artículo de Vicenç Navarro publicado en su web. El PSOE no sabe donde está la izquierda, tampoco ahora que lo dirige su nuevo secretario general Pedro Sánchez. Pero esto ya lo sabíamos...

EL MITO DE LAS CLASES MEDIAS

Tras tener que irme de España en el año 1962 por razones políticas, he vivido en muchos países (Suecia, Reino Unido y EEUU), habiendo trabajado en este último durante casi cincuenta años. Volví a España tan pronto pude trabajar de nuevo en el mundo académico español al cual pertenezco. En EEUU, un país de inmigrantes, participé activamente en la vida académica y política de aquel país.

Esta nota introductoria es para indicar que conozco bien EEUU y sus instituciones y culturas políticas, configuradas en gran medida por lo que las clases populares de aquel país llaman la “Corporate Class”, la clase constituida por los propietarios y gestores de las grandes corporaciones financieras, industriales y de servicios, que se llamaba antes clase capitalista y que ahora se conoce como el 1%, remarcando con ello el carácter tan minoritario que representa el grupo de personas que dominan la vida financiera y económica del país, y que gozan de una desorbitada influencia en los mayores medios de información y persuasión.

Como resultado de esta gran influencia, sin parangón en las sociedades democráticas a los dos lados del Atlántico Norte, la narrativa dominante en aquel país excluye cualquier análisis y terminología que implique la existencia de clases sociales y el conflicto entre ellas. En lugar de ello, el discurso oficial es que la mayoría de la población pertenece a las clases medias, agrupando bajo esta denominación un enorme y amplio abanico de distintos estamentos sociales, con ingresos que van desde los 18.000 a los 120.000 dólares al año. En lugar de hablar de burguesía, pequeña burguesía, clases medias y clase trabajadora, se habla y promueve la tipología de la estructura social dividida entre ricos, clases medias y pobres. Puesto que la mayoría de la población no es ni se siente ni rica ni pobre, la población se define como clase media. En este escenario, las clases sociales y la lucha de clases desaparecen. Y los defensores de esta tipología, que sitúa a la mayoría de la población en la clase media, aportan encuestas que muestran cómo la mayoría de la población estadounidense se considera de esa clase. Lo que tales defensores ocultan o desconocen es que las encuestas que muestran dichos resultados están sesgadas en extremo, pues resultan de preguntarle a la población si pertenece a la clase alta, a la clase media o a la clase baja. Ante esta terminología, es lógico y predecible que la mayoría escoja la categoría de clase media.

Pero un estudio objetivo de la estructura social muestra que la estructura social de EEUU es semejante a la que existe en la mayoría de los países de la UE-15, con casi idénticas categorías de clase social. En realidad, y objetivamente, hay más personas en EEUU que pertenecen a la clase trabajadora que a las clases medias (ver Erik Olin Wright, Classes, Verso Books). Y, por cierto, también hay más personas que se sienten más de clase trabajadora que de clase media. En realidad, cuando a la población estadounidense se le pregunta si pertenece a la clase alta, a las clases medias o a la clase trabajadora, hay más estadounidenses que se definen como clase trabajadora que como clase media.

La americanización de la cultura política europea

Lo que estamos viendo hoy, resultado del enorme dominio de las derechas europeas en la vida política de Europa, es la americanización de la cultura política europea, con la utilización de la narrativa estadounidense en el discurso político europeo. Y uno de los claros ejemplos es precisamente la desaparición del discurso de clase, incluyendo la sustitución del término clase trabajadora por el término clases medias. Así, vemos dirigentes de partidos incluso de izquierdas, como el nuevo Secretario General del PSOE, el Sr. Pedro Sánchez, presentando a estos partidos como los defensores de las clases medias, tal y como hacen los dirigentes del Partido Demócrata de EEUU. Mientras, la abstención en los procesos electorales entre la clase trabajadora, tanto en EEUU como en España, está alcanzando niveles nunca vistos antes.

Son dirigentes de clase media que olvidan a la clase trabajadora

Pero el problema va más allá de la terminología, pues muchos de los equipos dirigentes de estos partidos que se definen de izquierdas proceden, ellos mismos, de las clases medias (de renta media-alta), y no de la clase trabajadora a la cual pertenece la mayoría de la ciudadanía. Varios estudios han mostrado la posición social de la mayoría de los dirigentes de la socialdemocracia europea, mostrando un sesgo (incluso más acentuado en el sur de Europa) muy marcado hacia personas que han cursado estudios superiores. Esta composición refuerza la visión que tales dirigentes tienen de la sociedad que los rodea, transmitiendo una visión de clases medias. Y ahí está uno de los problemas que tiene hoy la democracia en esos países: su escasa representatividad, que se refleja en la gran distancia social entre los representantes y los representados.

Pero tal visión de clases medias ha llegado al extremo de que consideran el Estado del Bienestar como un producto de las presiones de las clases medias, tal como señalaba el nuevo Secretario General del PSOE en una entrevista reciente en El País. Es sorprendente que un dirigente de izquierdas no sepa que fue la clase trabajadora la que jugó un papel primordial en ejercer la presión para que tal Estado se estableciera. Y los datos están ahí para que el Sr. Sánchez los vea. En los países donde la clase trabajadora es más fuerte (y donde hay más población que se define como clase trabajadora), como son los países escandinavos, hay unos Estados del Bienestar más desarrollados. En cambio, es en los países donde la clase trabajadora es más débil (como en el sur de Europa) donde los Estados del Bienestar están menos desarrollados. Y en España, uno de los países de la UE-15 que tiene uno de los gastos públicos sociales por habitante más bajos, los dirigentes de izquierdas olvidan citar a la clase trabajadora, creyendo que han sido sustituidas por sus clases medias. Y a esto lo llaman “modernizarse”.

El gran éxito de la socialdemocracia en Europa fue establecer una alianza amplia de clases, lo cual consiguió, desarrollando políticas públicas que beneficiaban a la clase media además de la clase trabajadora, universalizando los derechos sociales y laborales. Esta alianza no significó, sin embargo, la sustitución de una clase por otra, sino el encontrar intereses comunes que beneficiaban a ambas. Creerse que la clase trabajadora ha desaparecido, o que se ha transformado en clase media, es un error científico y político enorme. En realidad, lo que estamos viendo hoy es lo que en su día se llamó la proletarización de las clases medias. Hoy, la clase trabajadora se está ampliando, creándose un enorme potencial para movilizar a las clases populares frente a los establishments políticos, financieros y económicos del país.

Font fotografia: http://www.extremaduraprogresista.com/hojas/39-hojas-parroquiales/19321-ibarra-dice-que-se-vaia-donde

diumenge, 5 de gener del 2014

"No, no vamos a seguir la corriente del mundo, vamos a construir otra cosa" John Holloway y el significado de la revolución hoy

John Holloway, escocés de nacimiento pero afincado en México, es profesor en el posgrado de sociología del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México, (texto extraído de su web). 

Su libro Cambiar el mundo sin tomar el poder, el significado de la revolución hoy -que puedes leer en la biblioteca de este blog- provocó un polémico debate en la izquierda marxista, de la cual el autor es un activista muy conocido. Algunxs de sus miembrxs le recriminó haber abandonado el marxismo y vaciado de contenido el concepto de Revolución

(Re)pensar el Estado y el Poder -en especial la relación entre ambos- e idear nuevas formas de enfrentar la lucha social, implican una ruptura con las tradicionales formas de hacer que la izquierda ideológica es incapaz de encajar, renuente, como se muestra, a transformarse y progresar, lo que podemos inferir de su comportamiento en los recientes acontecimientos en nuestro país.

Te invitamos a leer la entrevista que Holloway concedió el año pasado a Ignacio Chausis, del periódico Tiempo Argentino. No te la pierdas, está llena de claves para descubrir nuevos caminos...
La administradora del blog

John Holloway es un rara avis dentro del campo intelectual de la izquierda a nivel global, al quitarle toda centralidad al Estado como camino para lograr cambios significativos en las relaciones de poder al interior de la sociedad. Escocés de nacimiento, vive en México desde hace más de una década, donde enseña en la Universidad Autónoma de Puebla. En esta entrevista con Tiempo Argentino reivindicó el surgimiento de los movimientos sociales que protagonizaron las protestas de diciembre de 2001, la "rebeldía creativa" de las organizaciones que surgen al calor de la crisis europea y la pérdida de sentido del concepto clásico de "revolución".

–La publicación de "Cambiar el mundo sin tomar el poder" en 2001 agitó las discusiones dentro de la propia izquierda, particularmente por la tesis de que un mundo digno no puede crearse a partir del Estado. Siendo que una década después, la situación mundial no parece haber mejorado sino todo lo contrario, ¿se puede pensar un cambio social que deje de lado el punto de partida estatal? 

–Claro que los tiempos han cambiado desde 2001/2002, sobre todo en Argentina, pero, como dices, el mundo capitalista es cada vez más indigno, cada vez más obsceno. Es aun más urgente pensar cómo podemos romper la dinámica de destrucción que es el capital. Esta ruptura no se puede hacer desde el Estado simplemente porque el Estado es una forma de organización que, por su historia, su detalle administrativo, sus fuentes de ingreso, está profundamente integrada a la reproducción del capital. Hay que pensar más bien en términos de la larga tradición antiestatal que existe dentro del movimiento anticapitalista desde el principio, es decir las asambleas, las comunas, los consejos. Es cuestión de reapropiar el mundo nosotras y nosotros mismos. La Argentina de hace once años, pero también toda la ola de luchas de los últimos dos años, de los indignados, de los Occupy’s. El flujo mundial de la rebeldía va moviendo todo el tiempo.

–Usted otorga una gran importancia al concepto de "ruptura". ¿Qué ejemplos hay de rupturas en la lógica capitalista actual? ¿Perdió vigencia el concepto clásico de "revolución"? 
 
–Tenemos que romper la dinámica en la cual estamos atrapados, la dinámica del capital. No es cuestión simplemente de mejorar las cosas un poco sino de romper con la lógica del dinero, la lógica de la ganancia e ir desarrollando otra lógica, otra dinámica social, otra forma de cohesión social. Es cuestión de ir caminando en el sentido contrario, o de ir creando grietas en el tejido de la dominación, espacios o momentos de negación-y-creación, espacios o momentos donde decimos "No, no vamos a seguir la corriente del mundo, vamos a construir otra cosa". En realidad, creo que lo hacemos todo el tiempo, que la rebelión anticapitalista es la cosa más común del mundo. Hay grietas enormes, como el conjunto de movimientos en la Argentina en 2001/2002, como la rebeldía zapatista que sigue creando su propio mundo casi 20 años después del levantamiento, como las explosiones de rebeldía creativa en Grecia y España en meses recientes. O uno puede pensar en ejemplos más modestos como centros sociales, o fábricas recuperadas o radios alternativas, o simplemente en las rebeldías que son parte de la vida cotidiana, cuando luchamos contra la subordinación de todos los aspectos de nuestras vidas a la lógica del capital. Pero más importantes que mis ejemplos son los ejemplos que se les van a ocurrir a todos los lectores. Claro que necesitamos una revolución, pero el hecho de que no lo hemos logrado todavía después de tantas luchas quiere decir que tenemos que repensar constantemente el significado de la revolución, es decir cómo podemos romper la dinámica actual y crear otra. En lugar de pensar en la revolución como una puñalada al corazón del capital, habría que pensar que la mejor forma de matar al capital es a través de miles de millones de picaduras de abejas, y que nosotros somos las abejas. 

–¿Qué lugar ocupa esa posición suya en el ámbito de la izquierda, que en líneas generales siempre luchó por conquistar el Estado? 

–Me cuesta trabajo alojarme en una posición en el ámbito de la izquierda. Para mí lo importante es lo que dijiste al principio de la entrevista, es decir, el revuelo que siguió a la publicación de Cambiar el Mundo. Creo que fue sobre todo expresión de la búsqueda desesperada de nuevas formas de pensar la posibilidad de superar el capitalismo, la realización creciente no solamente en Argentina sino en todas partes del mundo de que un cambio radical no se puede lograr a través del Estado, que tenemos que encontrar otros caminos. Si lo que escribo ocupa una posición dentro de esta búsqueda, este surgimiento de actuar-pensar que está fluyendo por el mundo, haciendo erupción un día en Argentina, otro día en Bolivia, luego en Grecia o Egipto, entonces estaría muy contento.  

Uno puede pensar en algunos actos, como por ejemplo Cuevana –para socializar películas o Napster tiempo atrás para la música–. que escapan a las formas mercantiles, pero que rápidamente son reprimidas desde el Estado. ¿Cómo se concibe esto dentro del marco de sus posiciones? Vamos abriendo brechas todo el tiempo, como en los ejemplos que mencionas. El Estado y el dinero van corriendo detrás, reprimiéndonos, cooptándonos. Pero somos más rápidos. La crisis del capital es expresión de su incapacidad de subordinar nuestra actividad a su lógica, expresión de su torpeza. Tenemos que tener confianza en nuestra propia creatividad, nuestra velocidad. Con la idea de antipoder quiero subrayar sobre todo la idea de asimetría. La idea común de que la única forma de ganar contra ellos (los capitalistas, los poderosos) es jugando su propio juego, ejército contra ejército, partido contra partido, violencia contra violencia, no nos lleva a ningún lado porque simplemente estamos reproduciendo las mismas estructuras que queremos eliminar. La lucha por otra sociedad es necesariamente asimétrica respecto a las relaciones de poder existentes. Tenemos otra lógica, jugamos otro juego, hacemos las cosas de otra forma, creamos otras relaciones sociales. A veces se hablan de estas luchas como prefigurativas, pero en realidad no son pre-nada: son parte de este nuevo mundo que ya estamos creando, aquí y ahora. Si el poder es un sustantivo, el antipoder es un verbo.

–¿Cómo puede siquiera pensarse un cambio en las relaciones de producción capitalistas para un país como Argentina, donde la tímida discusión de la distribución de un punto de la renta agraria o los derechos por una licencia de TV prácticamente provocan un estado de conmoción interno, con acusaciones de "marxistas" hacia el gobierno por parte de los grupos de poder? 
 
–Entiendo tu preocupación, pero pienso que hay que cambiar gramática. Mientras pensemos en un Estado que busque, como fuerza ajena, imponer medidas que toquen ciertos intereses, está claro que va a haber oposición. Habría que pensar más bien en la creación de otras formas de tomar decisiones, en asambleas, por ejemplo. En asambleas siempre va a haber diferencias de opinión o de interés, pero en una asamblea se buscan formas de llegar a una comprensión y un consenso. La cuestión del comunismo, o, mejor, de comunizar, no es cuestión del qué, sino del cómo. Lo importante es la organización de la autodeterminación social: el Estado y la política representativa no son órganos de autodeterminación porque excluyen a la gente del control sobre su propia vida, hay que pensar en otras formas de articular nuestras voluntades. Suena difícil, pero sabemos que en todo el mundo la democracia representativa está en crisis.  

"puede terminar en hecatombe"

–¿En qué momentos estamos de la actual crisis internacional?
 
–La crisis financiera todavía no nos ha llevado a una hecatombe, pero si uno piensa que la última gran crisis del capital se resolvió a través de la Segunda Guerra Mundial y la masacre de unos 50 millones de personas, está claro que existe un peligro real de que la crisis actual nos pueda llevar a una hecatombe  de veras. Sí estoy de acuerdo que poco ha cambiado en relación al poder de las finanzas, pero el poder de las finanzas es simplemente expresión del poder del capital, es decir, de las consecuencias de la organización actual de la sociedad. La única forma de romper con esta organización es diciendo No y haciendo las cosas de otra forma. Creo que esta es la propuesta del movimiento de los indignados. Por un lado un ¡Ya basta!, no podemos seguir así; y por otro lado un Entonces, vamos a hacer las cosas de otro modo.

diumenge, 10 de novembre del 2013

HEZPAÑA Y JULIO ANGUITA

"TODOS LOS CORAZONES, EXCEPTO ALGUNA EXCEPCIÓN, ESTÁN EN LA IZQUIERDA" J. ANGUITA


Emilio Botín dice que el dinero llega de todas partes y España vive un momento fantástico... No les ocurre lo mismo a sus ciudadanxs.
Publicado en DIAGONAL 


Entrevista de DIAGONAL a Julio Anguita. Parte I

"Los esquemas clásicos de la izquierda ya no sirven: el partido y el sindicato han agotado un ciclo"
Empecemos por la financiación ilegal del PP, del caso Bárcenas…
Del PP, del PSOE, de CiU… Ustedes preguntan sólo por la última noticia...
No, no, la pregunta es si los partidos que han gobernado y las instituciones españolas están en descomposición…
¿En descomposición? La sociedad española está descompuesta, el Estado de derecho está comido por la gangrena de la corrupción. Lo del PP, lo del PSOE antes con Filesa, Malesa y ahora con los EREs… lo de CiU, son síntomas de una descomposición generalizada. No es ninguna anécdota. Lo vemos en la calle: el chanchullo, el favor, el no pagar impuestos, la trapisonda, el dinero en negro [Se ríe]… en cualquier modesto ayuntamiento. El problema es que en España las virtudes cívicas no se han conquistado. Este país no ha tenido una revolución burguesa y le han dado las cosas, como la sanidad pública… Es verdad que ha habido gente que ha peleado, pero fue una minoría. ¿El pueblo español se ha echado en masa a la calle para conquistar cosas? No. Y soy profesor de historia. Por tanto, la corrupción no me extraña, está en la esencia misma del funcionamiento del Estado, la corrupción, los aeropuertos sin aviones, las obras faraónicas, los gastos en comidas tremendos... Cuando un concejal dice que para elevar la dignidad del cargo hay que llevar un coche magnífico, ya está. La dignidad de un político está en el ejemplo.
Con los ERES en Andalucía, la Junta en un primer momento dijo que iba a pagar la defensa de los altos cargos imputados, aunque a última hora reculó. Quien, supuestamente, roba dinero público luego pretende ser defendido en el juicio con fondos públicos. ¿Qué es esto?
Un vodevil. Incluso los grandes pecadores tenían una cierta dignidad. Cuando la señora Tatcher envió a dos asesinos a matar a unas personas que estaban en Portugal, fue a la Cámara de los Comunes y dijo “Sí, lo he hecho, porque creo que era necesario para Inglaterra”. Esa dignidad no existe aquí. Y hay un baile entre políticos y medios de comunicación: unos para sacar información, otros para intoxicar. No es serio. Todo el tiempo que estuve en política institucional -antes estuve en la clandestinidad- he visto como manaba el dinero por todas partes, con las tarjetas Visa. He sido alcalde y no tuve una en mi vida. Como nuevos ricos, han entrado en El Dorado de la democracia donde había dinero y no se han dado cuenta que el político tiene que predicar con el ejemplo y decir, a veces, cosas que no le gustan a la gente. No vale decir a todo sí porque te voten. Esa es la dignidad de la política.
Mientras pasa lo de Bárcenas, esta semana detenían a Cañamero.
Como con los carritos en los supermercados, que yo estaba de acuerdo. Tres ministros para los carritos y a un presidente de Estado no le permiten sobrevolar el espacio aéreo y no pasa nada; la CIA transporta en aviones a gente para torturarlos y nada; nos ha espiado Estados Unidos y Merkel dice “son nuestros amigos”... Aquí no hay ideas ni justicia. Cañamero es una leyenda, pero una leyenda de honradez como varios cientos de sus señorías no llegarán nunca a ser. Lucha por lo suyo. Ocupó una finca que no sirve para nada, podría servir, pero no quieren. Y hacen muy bien en ocupar tierras. Cuando aquí el trinque, el robo, el cohecho, la estafa se ven todos los días y se van de guapitos… ¿Por qué no está en la cárcel el presidente de Baleares? ¿Por qué el gobierno mandó parar las investigaciones de la Fiscalía sobre Botín? Este país está en esa situación por el bipartidismo y quienes les apoyan, los nacionalismos burgueses. Porque Convergència i Unió (CiU) ha apoyado a González, a Aznar… que fue presidente gracias a ellos. Hay que decirles: Váyanse, ese es el mejor servicio que pueden hacer, y ya arreglaremos esto.

Además, Felipe González tuvo la oportunidad de pactar con IU, cuando usted estaba de secretario general, para gobernar y al final acabó haciéndolo con Jordi Puyol…
Sí, efectivamente, en el año 1993. Esto yo lo he contado en varios sitios pero se lo voy a contar a ustedes también en plan abuelo cebolleta. [Se ríe]. IU obtuvo en esas elecciones 18 diputados y al PSOE le faltaban 15 para formar gobierno. Entonces me llamó Alfonso Guerra –yo estaba convaleciente de aquella- para ponernos de acuerdo con un programa conjunto. Y me dijo: “estos tíos (refiriéndose a sus compañeros de partido) quieren pactar con CiU”. Como yo estaba enfermo quedé en enviarle a un compañero y mi secretaría les llevó una carta a la sede de Ferraz para que preparasen todo el tema de citar a los medios de comunicación y el inicio de unas negociaciones. Inmediatamente González pactó con CiU y Guerra se calló. De modo que toda la historia que hubo de que si nosotros no habíamos apoyado, nada. González nunca quiso y decidió pactar con los nacionalistas catalanes; además es su sitio ¿no? ¿Cómo iba a pactar con IU o con los cutres comunistas? Él estaba con los otros.
Nombres como el de Beiras, Gordillo, Cañamero o incluso usted mismo, ¿hay una vuelta en la búsqueda de referentes ideológicos entre los “viejos rockeros” de la izquierda? ¿Qué le paso a la generación posterior?
¿Que qué le pasó? Mire usted, yo estuve en política activa poco más de una década, una década en la que pasó de todo: cayó el Muro de Berlín, desapareció la Unión Soviética, Fukuyama escribió el final de la historia, la invasión de Yugoslavia, la creación de la nueva OTAN y además, la abducción de España. España fue abducida dos veces: una con la democracia y otra con Europa, el Timo de la estampita de Europa. Los que nos gusta estudiar, antes nos reuníamos con economistas como Francisco Martín Seco, Juan Torres, Salvador Jové, Pedro Montes… y vimos que todo aquello era un disparate. Pero sus señorías estaban totalmente encantados con aquella suposición de que Europa iba a funcionar estupendamente. Fue un fracaso.

El propio Felipe González, en 2012, publicaba un artículo en el diario El País donde decía que cuando se construyó la moneda única “nos equivocamos”. E indica por qué se confundieron, o mejor dicho qué no tuvieron en cuenta. Y fue justamente lo que se le había dicho muchas veces en los debates parlamentarios. Los políticos están más pendientes de los medios de comunicación que de estudiar. Y es que el político tiene que tener horas para pensar, reunirse con gente que sabe de la materia, porque para eso le pagan. Hoy eso no se hace. Hoy se leen los periódicos que les trae el que hace los recortes de prensa por la mañana sobre lo que dijo fulanito o menganito…
¿Y eso también se extiende a la izquierda?
También, claro. No empezó por ella pero existe, aunque muchísimo menos, pero empieza a aparecer. Yo he vivido esos tiempos donde venía “la dulce izquierda” o “la izquierda encantada” -no sé de qué, pero bueno- que disolvió el Partido Comunista Italiano, que dijo que el mercado era estupendo, que la competitividad era una maravilla, que el crecimiento sostenido era lo mejor que podía pasar… En fin, una serie de sandeces como un pino. Y eso ahora se le ha caído.
De otra manera, hace un año aproximadamente usted contribuyó a formar el Frente Cívico. ¿Qué balance se puede hacer ahora?
Estuve en Madrid el 5, 6 y 7 de julio y se ha constituido ya. Tuve la oportunidad de saludar a los quince miembros de la directiva y me he puesto a su disposición, siempre y cuando no me lleven como a Concha Piquer, de la Ceca a la Meca [Se ríe]. Puedo ser el referente, pero ya está. Yo creo que ésta es mi última apuesta, porque la situación no tiene remedio si la gente no se mueve. Y les digo, no confíen ustedes en ningún partido político, y yo soy de uno ¿eh? Y no me pienso ir de él, pero reconozco que no hay fuerza ahora para eso porque las ideas tampoco están muy allá, los sindicatos tampoco… Sé que todo esto que estoy diciendo es muy difícil, pero no veo otra salida. O el pueblo y las organizaciones más lúcidas se unen, discuten, buscan un programa común o no tenemos solución, porque no la hay. Ya puede decir Mariano Rajoy que se ve el final del túnel, porque eso no se ve. Ese túnel es como veinte veces El Negrón.
 A una parte de la izquierda le costó asumir la llegada del 15M y en una entrevista que hicimos hace tiempo la gente de este movimiento nos decía que usted había sido una de las personas que había escuchado el grito desesperado que lanzaban…
Siempre he dicho que pertenezco al 15M, me siento totalmente identificado, aunque con crítica, por supuesto.
Los esquemas clásicos de la izquierda hasta ahora ya no sirven. El partido de izquierda y el sindicato han agotado un ciclo. Este movimiento significó como cuando alguien llega, le da cuatro patadas al chiringuito y dice que está hecho de cartón.
¿Por qué a la izquierda transformadora le costó tanto asumir el 15M?
¿Lo de “transformadora” es de palabras o de hechos? Porque el lenguaje… Mire usted, aquí hay un problema, lo que pasa que decírselo así a ustedes en una entrevista, lo ponen con pocas palabras y hay un escándalo, pero lo voy a decir igual porque estoy dispuesto a hablarlo. Vamos a ver, los esquemas clásicos de la izquierda hasta ahora, ya no sirven. El tema del partido de izquierda y el sindicato –supuestamente de izquierda, que es mucho suponer- tampoco sirve. Han agotado un ciclo. Los sindicatos hasta ahora han pedido más parte en el pastel y me parece bien para la suyo. Lo que pasa es que lo que está en cuestión es el pastel. Es imposible el crecimiento permanente y el crecimiento de la economía no crea empleo, es radicalmente mentira. Y el poco que crea es un empleo en precario, como los mini Jobs. Eso está ahí y se está viendo. Es como si fumásemos un canuto, donde la gente –y los políticos también- se lo fuman y se montan unas historias tremendas porque están huyendo de la realidad.

En la época en la que estaba de Coordinador General de IU, se popularizó el término del sorpasso y ahora parece que vuelve a estar de actualidad…
Sí, sí efectivamente… Pero es que con el PSOE no se puede cambiar nada y cuando digo esto, al día siguiente me van a poner verde. El inmenso error es creer que con el PSOE se pueden cambiar las cosas y no es así. Bueno, a no ser que el PSOE mañana abandone su concepción de Europa. ¿Saben ustedes por qué estamos así? Por Maastricht, por esa Europa del euro. Y vamos a estar peor en cuanto se firme el acuerdo con EE UU, porque eso ya es la defunción. El mercado que surja va a mandar y los EE UU a través de él, es decir, es otro suicidio.
¿Y qué tiene que hacer la izquierda del PSOE?
Mire, yo soy de la izquierda del PSOE y he planteado lo del Frente Cívico, milito en IU y en el PCE, y allí donde he estado siempre he estado proponiendo este discurso. Pues que hagan lo mismo, que se unan… Yo que sé, yo ya soy muy mayor y tienen que decidir lo que tienen que hacer ¿no?
Saltando ahora a Asturies, el conocido como “Caso Riopedre” –un escándalo de corrupción que salpica al gobierno socialista- apenas ha tenido visibilidad en el resto del estado. Además, nuestra voz en el debate de la financiación autonómica ha sido nula. ¿Es insignificante Asturies en la vida política española?
¿Hay corrupción? Qué raro… Efectivamente desconozco todo esto, pero perdonen ustedes, la comunidad no es significante o insignificante. Los que lo son, son sus dirigentes políticos. No echen la culpa al pueblo asturiano de la responsabilidad de quien tenía que dar ejemplo. Aquí hay mineros que luchan, aquí hay gente muy bragada, aquí surgieron las Comisiones Obreras, hubo la insurrección de 1934 y aquí hay gente muy echada para adelante. Tal vez la gente está cansada, normal por otra parte, pero lo de insignificante de Asturies será que una parte de su clase dirigente lo es.

ANGUITA Y LA IMPUTACIÓN POR PREVARICACIÓN DE ÁNGEL GONZÁLEZ

En Asturias, el portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Ángel González, está imputado por prevaricación, lo que fue criticado por Alberto Garzón, aunque Cayo Lara dijo que la prevaricación no era corrupción…

[Interrumpe] ¿Está imputado?

Sí. lo está

Mire, hace dos años, en la ante-precampaña de la precampaña del año 2011, en la sede de Izquierda Unida se llegó a un acuerdo -a bombo y platillo- en el sentido de que en IU cuando hubiera un imputado tenía que dimitir. Pues ya está. Ya no hay más que hablar de esto.



dimarts, 25 de juny del 2013

DE CÓMO LA DERECHA UTILIZA A LA IZQUIERDA

Article de Fernando Gil Villa, professor de la Univertitat de Salamanca, publicat a EL DIARIO.ES 

Si hace doce años usted se hubiera topado en una librería con títulos como Los ricos se hacen más ricos mientras los pobres se hacen con la cárcel, o Encarcelad a los pobres, tal vez pensara que sus autores exageran. Si los encontrara ahora, tal vez ya no lo pensaría tanto. Otro título ilustrativo sería el de Zygmunt Bauman: Daños colaterales: desigualdades sociales en la era global. Los pobres encajan bien en la categoría de bajas colaterales de las políticas de ajustes de nuestros gobiernos sureños. Se descartan porque su escasa importancia no justifica el coste de su protección. En los países más pobres y desiguales de Europa la metáfora se escenifica en los suicidios y otros actos de desesperación como el del ciudadano italiano desempleado y separado, el cóctel explosivo favorito de la exclusión social que disparó contra los carabinieri.

Usar términos marciales para hablar de política social no parece tan descabellado. Y es que la retórica del enemigo tanto puede aplicarse al que nos invade desde fuera como al que nos invade por dentro. De hecho, la figura intermedia del inmigrante extranjero encarna eternamente la sensación de amenaza en sociedades con escasez de recursos. Tampoco está fuera de lugar comparar la lógica económica con la militar. En realidad, la seguridad que busca todo sujeto de derecho es doble, física y económica. La segunda no es menos preocupante que la primera. Si no puedes comer estás igualmente muerto. El hambre sigue siendo la primera causa de muerte en el mundo.

Las políticas de-presoras económicas, son compatibles con las políticas re-presoras del orden público. Si el médico receta austeridad a quien tiene sobrepeso, puede que le haga un favor. La receta podría tener, sin embargo, un efecto fatal para un desnutrido. De la misma forma, llega un punto en el que la cantidad de cosas prohibidas es tal, que la libertad se ahoga.

Ahora bien, en este punto, es especialmente interesante observar cómo parte de los discursos de los partidos de izquierdas justifican inconscientemente esta doble y mortal política basada en la presión. Por un lado, piden a gritos crecimiento, lo que supone en el fondo volver a la locura del capitalismo voraz de consumo, en su insensata huida hacia delante. Sobre todo cuando existe un terreno cultural abonado para ello. Uno en el que la acumulación se convierte en ley no sólo en la dimensión económica sino en la moral: tantos viajes has hecho, tantas idiomas hablas, tantas relaciones has tenido, tantas visitas tienes en Facebook, tanto vales. Los supuestos defensores de las clases humildes olvidan en más de una ocasión que la única solución verdadera, es decir, no provisional, ante una crisis que no es sólo económica, sino de civilización, pasa por educar en un nuevo estilo de vida alejado de la sociedad de consumo, basado en los valores comunitarios de la austeridad y la solidaridad. Pero a veces confunden los objetivos, creen que luchar por la igualdad social es darle al desnutrido el derecho de atracarse de los mismos alimentos materiales y espirituales que los ricos.

De otro lado, si bien es cierto que las políticas neoliberales son a grandes rasgos las causantes de la crisis, se corre el riesgo de acalorarse en la interpretación y acabar confundiendo aquellas políticas con la propia libertad. Convertidas en dos hermanas míticas que dan lugar a la fundación de la democracia –como Rómulo y Remo en el caso de Roma-, se inmortaliza sólo una, dejando la puerta abierta para asesinar a la otra. Insensiblemente, se van colando en nuestras tertulias de café veladas acusaciones a la libertad como responsable del estado lastimoso en que se encuentra su hermana. Andando coja la democracia de la pata de la igualdad, podemos hacer dos cosas para recuperar el equilibrio, centrarnos en vigorizar ese miembro o cercenar el otro para que queden igualados. La tentación de aplicar este último tipo de soluciones es grande porque, en situaciones de desesperación, cortar por lo sano es más rápido, aunque sea doloroso.

Este tipo de creencias más o menos explícitas sobre la austeridad y sobre la libertad, en la medida en que emanan de posiciones ideológicas de izquierdas, tienen la consecuencia no deseada y paradójica de servir de apoyo a una política social conservadora. Hay que ver qué suerte tengo, -debe pensar el gobernante de derechas- , que mis adversarios van a portar mi pancarta favorita, la de “crecer o morir”. Así puedo jugar al despiste y aplicar medidas económicas de-presoras y contar las bajas que causaré como daños colaterales. Y qué bien que las gentes crean que la raíz de la crisis está en el exceso de libertad y en la falta de regulación de las conductas de los banqueros y otros gremios de las finanzas, lo que, por cierto, viene a coincidir felizmente con el aumento de la demanda social de mayores penas para los delincuentes civiles y políticos, aunque sean menores. Así tengo el terreno abonado para mis políticas de control social represoras.