LES ALTERNATIVES DE GESTHA

Moltes d'aquestes propostes podrien aplicar-se en el termini d'un any.

CUANDO QUEDAS ATRAPADX EN LA DESTRUCCIÓN, DEBES ABRIR UNA PUERTA A LA CREACIÓN. Anaïs Nine

Es de las crisis que nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Albert Einstein

INTERFERÈNCIES

Los diputados del pueblo no son sus representantes, sólo son sus comisarios. Las leyes que el pueblo mismo no ratifica no tienen validez, son leyes nulas. Jean-Jacques Rousseau

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Si no somos dueños de la frescura del aire, ni del brillo del agua, ¿Cómo podrán ustedes comprarlos? Gran Jefe Seattle

EL ACONTECIMIENTO #15M

No me fio de la incomunicabilidad, es la fuente de toda violencia. Jean-Paul Sartre

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dissabte, 27 de desembre del 2014

Federico Campagna: Recurring Dreams

" Si miramos a nuestro tiempo tenemos la impresión de haber vivido ya todo esto. No es lo mismo en términos de estilo: las camisas eran más largas, los niños llevaban pantalones cortos, los coches eran escasos e iban despacio, y todo era en blanco y negro. No obstante, ya vivimos todo esto. Lo hemos encontrado en los libros de historia y en los recuerdos de nuestrxs abuelxs. Lo hemos visto en las novelas de Faulkner y de Musil o en los retratos con cara de cerdo de Grosz. Hace mucho tiempo que nos hemos olvidado, desde que comenzamos a repetirnos que esas progenies atroces no volverían jamás a la vida. Nunca más, Nier wieder. Sin embargo, están retornando, de nuevo estamos viviendo tiempos alborotados, embarazados de un monstruo. La última vez tardó décadas en dar a luz. Primero fue la guerra; luego, cuando la guerra terminó, fue la deuda y todas las consecuencias que acarrea. Eran los tiempos de la industrialización, de la modernidad, y todo acaecía a escala de masas, desempleo de masas, hiperinflacción, hiperpopulismo. Las naciones caían bajo el peso de aquello que los marxistas llamaban contradicciones, mientras los capitalistas se agrupaban en torno a sus propios círculos y todxs esperábamos que el cielo cayera sobre la tierra. El aire se volvió eléctrico, las plazas se llenaron, los árboles se transformaron en banderas y mástiles. Eran los tiempos de entreguerras y el nazismo era todavía algo oculto en la profundidad del cuerpo social, líquido y creciente, tranquilo como un feto.

Esta vez todo está aconteciendo casi excactamente del mismo modo, sólo un poco descompasado, como sucede con los sueños recurrentes. Una vez más, el equilibrio del poder en el mundo está cambiando. El viejo imperio hace aguas melancólicamente y los nuevos poderes se apresuran en la carrera hacia la hegemonía. Como antes, sus atléticos gritos son los gritos henchidos de poder de la modernidad: ¡Crecimiento! ¡Crecimiento! ¡Crecimiento!. Los ejércitos son potentes y sus dientes brillantes, sus esperanzas son asesinas y puras. Los viejos poderes los miran con temor, escuchando sus incomprensibles lenguas como lxs viejxs escuchan la música de lxs jóvenes. Es como si estuviera volviendo el tiempo del Diario de la guerra del cerdo de Bioy Casares: lxs jóvenes dan caza a lxs viejxs en una danza asesina y las cuchillas destellan en sus manos.

Dentro de los muros del viejo primer mundo, lo que en el pasado era la sopa de guisantes del corrompido industrialismo ha tomado el color del miedo cristalino y paralizante. El apocalipsis es el horizonte de los sueños de la mayoría. Dado que nos aproximamos a un cambio en la historia, se vuelve todavía más claro cómo sólo un nuevo orden, un brave new order, puede salvar al viejo mundo de su final natural.

Al final de la Primera Guerra Mundial, después de haber sepultado millones de cuerpos de obrerxs y campesinxs con el uniforme de soldado en el campo de batalla, los jefes de Estado vencedores exigieron a la parte derrotada pagar los costes de la guerra. Lxs supervivientes de 5 años de masacre y sacrificios en países como Alemania o Austria debieron afrontar la grotesca petición de que su traumática experiencia, aquélla de una guerra total y prolongada, se tradujese en servidumbre perenne en función de una deduda cuantificable. ¿Cómo se podía traducir esta deuda financiera en la vida cotidiana de millones de ciudadanxs derrotadxs? Si miramos la historia de la modernidad, veremos cómo esta pregunta siempre ha estado en el corazón del funcionamiento social de Occidente.

El antropólogo anarquista David Graeber señaló recientemente una cosa: dado que la deuda es una promesa, cuando los estados europeos han debido escoger si romper su promesa con los banqueros o con su propio pueblo, se han decantado sin demasiados tapujos por la segunda opción. En efecto, los estados europeos han decidido extender la línea de la deuda frente a su propio pueblo antes que enfrentarse a los banqueros. Al fin y al cabo la posibilidad de ampliación de techo de la deuda (el llamado debt ceiling ) es directamente proporcional a la fuerza de contratación del deudor con el acreedor. En una época en la cual la fuerza militar está esencialmente basada en la intensidad de capitales, más que sobre la intensidad del trabajo, a causa de las tecnologías y de la creciente disponibilidad de mercenarios armados por todo el mundo, los propietarios del capital se encuentran en una posición mucho más fuerte que los poseedores de la fuerza de trabajo."

Texto completo publicado en Through Europe
Extractos seleccionados por Franco Berardi,
reproducidos en su libro "La Sublevación"

dimecres, 4 de desembre del 2013

Nos prometieron un nuevo renacimiento y nos están llevando a un nuevo feudalismo

Artículo de Juan Tugores Ques, Catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona y colaborador de Economistas Frente a la Crisis en Cataluña

Una de las crueles paradojas de la crisis, cada vez más abrumadoramente evidente, es que su gestión ha estado, y continua estando, en manos de quienes la provocaron. Con ello han conseguido no sólo inmunidad e impunidad sino además generar un escenario postcrisis en que aumentan su peso los poderosos intereses que representan y que difieren sustancialmente de los del conjunto de la sociedad.  Cada vez adquiere más relieve la expresión “quiet coup” – golpe de estado sigiloso, en alguna traducción en la web – que desde 2009 viene utilizando Simon Johnson – nada menos que execonomista-jefe del FMI – para describir, con experiencias de primera mano, cómo las élites financieras – con conexiones y altavoces en los ámbitos políticos y académicos cada vez más fácilmente identificables – nos han llevado a la actual situación y siguen decidiendo nuestros destinos.

Una parte importante del “relato” de estas élites caracteriza la crisis como una fase schumpeteriana de “destrucción creativa”. Apela a los excesos del pasado – sin mencionar que los más importantes son los que ellos mismos generaron en los ámbitos que controlaban – para presentar la crisis como un mecanismo depurador, prácticamente “purificador” de las ineficiencias acumuladas y, por ello, como la condición necesaria o antesala de una nueva era en que las fuerzas de la innovación creativa que ellos dicen encarnar – suelen llamarle “excelencia” – propiciarán un nuevo renacimiento una vez liberadas de lastres tales como los “derechos adquiridos”, los mecanismos de cobertura social y buena parte de las “cargas” del Estado de Bienestar.

La retórica de la austeridad se ha alejado de la noble virtud del ahorro y la preocupación por el futuro para pasar a prostituir el concepto utilizándolo como ariete contra el modelo social europeo – el estado del bienestar – logro histórico que ha demostrado que es posible combinar, con potentes complementariedades, un razonable crecimiento económico con la democracia política y las políticas sociales. Las verdaderas intenciones de esos planteamientos aparecieron con nitidez primero con la “carga” contra el estado de bienestar, luego con la presentación de los “gobiernos tecnocráticos” como alternativa superior a la democracia (y con la cada vez más indisimulada admiración, especialmente en privado, con los “parámetros” de gobernanza de China o incluso de Rusia), y más recientemente con las referencias a que el estancamiento secular puede ser una opción…si no seguimos sus directrices.

Pero la realidad es tozuda. Cada vez son más evidentes los cambios en la distribución de la renta, iniciados con la globalización pre-crisis, acentuados con ésta, y que, de continuar como hasta ahora, se acentuarán en los escenarios postcrisis. Incluso el Journal of Economic Pesrpectives dedica en 2013 uno de sus influyentes symposia a la concentración de los ingresos en el 1% más rico de la población. Algunos indicadores al respecto muestran cómo estos primeros tiempos del siglo XXI nos retrotraen a distribuciones de la renta similares a las de hace un siglo. Otro ex economista-jefe de FMI, Raghuram Rajan, ha explicado con claridad por qué la creciente desigualdad no es sólo un problema social “colateral” sino una fuente de ineficiencias y fragilidades que han tenido mucho que ver con la gestación de la Gran Depresión, de la actual Gran Recesión y, añadamos, si seguimos por este camino, de la próxima.

El empobrecimiento de amplios segmentos de las clases medias y populares ha debilitado el motor de la estabilidad económica y política especialmente en Occidente, abriendo incertidumbres sociopolíticas y conduciendo a revisar los acontecimientos que generaron en el Viejo Continente dinámicas similares en las décadas de 1920 y 1930. A un nivel más concreto, en algunos países como los del Sur de Europa, incluso el Banco de España ha mostrado datos acerca del sobrecoste que han de pagar por acceder al (escaso) crédito las medianas y pequeñas empresas en comparación con el coste de financiación para las grandes empresas. Las tendencias regresivas a escala internacional se ven así especialmente acentuadas en los países del Sur de Europa.

La concentración de poder en las élites no es sólo económica sino asimismo política e ideológica. La capacidad de los sectores más poderosos para influir sobre la realpolitik no ha dejado de crecer con la crisis pese, debe insistirse, a ser sus principales causantes. El discurso de la “inevitabilidad” trata de provocar la resignación del conjunto de la sociedad, y las formas despectivas (seamos suaves) con que influyentes sectores de la academia tratan cualquier discrepancia, pretenden cerrar el círculo de los poderosos (y bien financiados) “intereses creados”. Esta concentración del control de posiciones de influencia es sustancialmente más parecida a la de épocas feudales, con la ortodoxia económica desempeñando un papel similar al de la ortodoxia eclesiástica de aquellas épocas, incluidas las funciones inquisitoriales frente a cualquier disidencia. Estos rasgos, junto con las tendencias de desigualdad en la distribución de la renta, encajan bien en la conceptualización como neofeudalismo para referirnos a lo que se está alumbrando. Justo en las antípodas del neo-renacimiento que describen los apologetas de la ortodoxia. “Si no os gustó la crisis, esperad a ver lo que llamamos recuperación” podría ser el sentimiento íntimo de algunos de ellos…

Llegados a este punto aparece la cuestión central de la necesidad de profundizar en una alternativa sólida. El enorme reto abierto, tan crucial como urgente, es conformar una alternativa capaz no sólo de explicar de forma convincente un relato mejor sustentado en los hechos. También ha de ser capaz de sintonizar con las experiencias y expectativas de amplios sectores de la población. Capaz de convertir en planteamientos operativos a través del sistema democrático (todavía) vigente la conformación de propuestas susceptibles de recibir apoyos ciudadanos en las urnas. Capaz de superar las presiones y descalificaciones de todo tipo que se lanzan contra cualquier iniciativa al respecto. Capaz de jugar en los mismos niveles – nacionales e internacionales, mediáticos y sociales – en que han articulado ya posiciones hegemónicas los “intereses creados”. Capaz de afrontar la lección bíblica de que a menudo “los hijos de las tinieblas son más preclaros que los hijos de la luz”. Capaz, en definitiva, de re-encauzar los acontecimientos y las decisiones de tal manera que nuestros hijos y nietos puedan seguir viviendo en un modelo social y político en que se siga mostrando la complementariedad entre progreso económico, democracia política y bienestar social. Capaz de evitar, por el contrario, que cuando mi generación explique a sus nietos lo que era el estado del bienestar su respuesta no sea que no les “contemos batallitas”. Capaz de evitar que nos reescriban la historia a su dictado, como en la orwelliana 1984, los que nos prometieron un nuevo renacimiento y nos condujeron a un nuevo feudalismo en que las posiciones de señores y siervos quedaron consolidadas en el devenir de esta crisis…

Font fotografía: http://www.diariovasco.com/20090709/economia/india-quiza-supere-china-20090709.html

diumenge, 10 de novembre del 2013

HEZPAÑA Y JULIO ANGUITA

"TODOS LOS CORAZONES, EXCEPTO ALGUNA EXCEPCIÓN, ESTÁN EN LA IZQUIERDA" J. ANGUITA


Emilio Botín dice que el dinero llega de todas partes y España vive un momento fantástico... No les ocurre lo mismo a sus ciudadanxs.
Publicado en DIAGONAL 


Entrevista de DIAGONAL a Julio Anguita. Parte I

"Los esquemas clásicos de la izquierda ya no sirven: el partido y el sindicato han agotado un ciclo"
Empecemos por la financiación ilegal del PP, del caso Bárcenas…
Del PP, del PSOE, de CiU… Ustedes preguntan sólo por la última noticia...
No, no, la pregunta es si los partidos que han gobernado y las instituciones españolas están en descomposición…
¿En descomposición? La sociedad española está descompuesta, el Estado de derecho está comido por la gangrena de la corrupción. Lo del PP, lo del PSOE antes con Filesa, Malesa y ahora con los EREs… lo de CiU, son síntomas de una descomposición generalizada. No es ninguna anécdota. Lo vemos en la calle: el chanchullo, el favor, el no pagar impuestos, la trapisonda, el dinero en negro [Se ríe]… en cualquier modesto ayuntamiento. El problema es que en España las virtudes cívicas no se han conquistado. Este país no ha tenido una revolución burguesa y le han dado las cosas, como la sanidad pública… Es verdad que ha habido gente que ha peleado, pero fue una minoría. ¿El pueblo español se ha echado en masa a la calle para conquistar cosas? No. Y soy profesor de historia. Por tanto, la corrupción no me extraña, está en la esencia misma del funcionamiento del Estado, la corrupción, los aeropuertos sin aviones, las obras faraónicas, los gastos en comidas tremendos... Cuando un concejal dice que para elevar la dignidad del cargo hay que llevar un coche magnífico, ya está. La dignidad de un político está en el ejemplo.
Con los ERES en Andalucía, la Junta en un primer momento dijo que iba a pagar la defensa de los altos cargos imputados, aunque a última hora reculó. Quien, supuestamente, roba dinero público luego pretende ser defendido en el juicio con fondos públicos. ¿Qué es esto?
Un vodevil. Incluso los grandes pecadores tenían una cierta dignidad. Cuando la señora Tatcher envió a dos asesinos a matar a unas personas que estaban en Portugal, fue a la Cámara de los Comunes y dijo “Sí, lo he hecho, porque creo que era necesario para Inglaterra”. Esa dignidad no existe aquí. Y hay un baile entre políticos y medios de comunicación: unos para sacar información, otros para intoxicar. No es serio. Todo el tiempo que estuve en política institucional -antes estuve en la clandestinidad- he visto como manaba el dinero por todas partes, con las tarjetas Visa. He sido alcalde y no tuve una en mi vida. Como nuevos ricos, han entrado en El Dorado de la democracia donde había dinero y no se han dado cuenta que el político tiene que predicar con el ejemplo y decir, a veces, cosas que no le gustan a la gente. No vale decir a todo sí porque te voten. Esa es la dignidad de la política.
Mientras pasa lo de Bárcenas, esta semana detenían a Cañamero.
Como con los carritos en los supermercados, que yo estaba de acuerdo. Tres ministros para los carritos y a un presidente de Estado no le permiten sobrevolar el espacio aéreo y no pasa nada; la CIA transporta en aviones a gente para torturarlos y nada; nos ha espiado Estados Unidos y Merkel dice “son nuestros amigos”... Aquí no hay ideas ni justicia. Cañamero es una leyenda, pero una leyenda de honradez como varios cientos de sus señorías no llegarán nunca a ser. Lucha por lo suyo. Ocupó una finca que no sirve para nada, podría servir, pero no quieren. Y hacen muy bien en ocupar tierras. Cuando aquí el trinque, el robo, el cohecho, la estafa se ven todos los días y se van de guapitos… ¿Por qué no está en la cárcel el presidente de Baleares? ¿Por qué el gobierno mandó parar las investigaciones de la Fiscalía sobre Botín? Este país está en esa situación por el bipartidismo y quienes les apoyan, los nacionalismos burgueses. Porque Convergència i Unió (CiU) ha apoyado a González, a Aznar… que fue presidente gracias a ellos. Hay que decirles: Váyanse, ese es el mejor servicio que pueden hacer, y ya arreglaremos esto.

Además, Felipe González tuvo la oportunidad de pactar con IU, cuando usted estaba de secretario general, para gobernar y al final acabó haciéndolo con Jordi Puyol…
Sí, efectivamente, en el año 1993. Esto yo lo he contado en varios sitios pero se lo voy a contar a ustedes también en plan abuelo cebolleta. [Se ríe]. IU obtuvo en esas elecciones 18 diputados y al PSOE le faltaban 15 para formar gobierno. Entonces me llamó Alfonso Guerra –yo estaba convaleciente de aquella- para ponernos de acuerdo con un programa conjunto. Y me dijo: “estos tíos (refiriéndose a sus compañeros de partido) quieren pactar con CiU”. Como yo estaba enfermo quedé en enviarle a un compañero y mi secretaría les llevó una carta a la sede de Ferraz para que preparasen todo el tema de citar a los medios de comunicación y el inicio de unas negociaciones. Inmediatamente González pactó con CiU y Guerra se calló. De modo que toda la historia que hubo de que si nosotros no habíamos apoyado, nada. González nunca quiso y decidió pactar con los nacionalistas catalanes; además es su sitio ¿no? ¿Cómo iba a pactar con IU o con los cutres comunistas? Él estaba con los otros.
Nombres como el de Beiras, Gordillo, Cañamero o incluso usted mismo, ¿hay una vuelta en la búsqueda de referentes ideológicos entre los “viejos rockeros” de la izquierda? ¿Qué le paso a la generación posterior?
¿Que qué le pasó? Mire usted, yo estuve en política activa poco más de una década, una década en la que pasó de todo: cayó el Muro de Berlín, desapareció la Unión Soviética, Fukuyama escribió el final de la historia, la invasión de Yugoslavia, la creación de la nueva OTAN y además, la abducción de España. España fue abducida dos veces: una con la democracia y otra con Europa, el Timo de la estampita de Europa. Los que nos gusta estudiar, antes nos reuníamos con economistas como Francisco Martín Seco, Juan Torres, Salvador Jové, Pedro Montes… y vimos que todo aquello era un disparate. Pero sus señorías estaban totalmente encantados con aquella suposición de que Europa iba a funcionar estupendamente. Fue un fracaso.

El propio Felipe González, en 2012, publicaba un artículo en el diario El País donde decía que cuando se construyó la moneda única “nos equivocamos”. E indica por qué se confundieron, o mejor dicho qué no tuvieron en cuenta. Y fue justamente lo que se le había dicho muchas veces en los debates parlamentarios. Los políticos están más pendientes de los medios de comunicación que de estudiar. Y es que el político tiene que tener horas para pensar, reunirse con gente que sabe de la materia, porque para eso le pagan. Hoy eso no se hace. Hoy se leen los periódicos que les trae el que hace los recortes de prensa por la mañana sobre lo que dijo fulanito o menganito…
¿Y eso también se extiende a la izquierda?
También, claro. No empezó por ella pero existe, aunque muchísimo menos, pero empieza a aparecer. Yo he vivido esos tiempos donde venía “la dulce izquierda” o “la izquierda encantada” -no sé de qué, pero bueno- que disolvió el Partido Comunista Italiano, que dijo que el mercado era estupendo, que la competitividad era una maravilla, que el crecimiento sostenido era lo mejor que podía pasar… En fin, una serie de sandeces como un pino. Y eso ahora se le ha caído.
De otra manera, hace un año aproximadamente usted contribuyó a formar el Frente Cívico. ¿Qué balance se puede hacer ahora?
Estuve en Madrid el 5, 6 y 7 de julio y se ha constituido ya. Tuve la oportunidad de saludar a los quince miembros de la directiva y me he puesto a su disposición, siempre y cuando no me lleven como a Concha Piquer, de la Ceca a la Meca [Se ríe]. Puedo ser el referente, pero ya está. Yo creo que ésta es mi última apuesta, porque la situación no tiene remedio si la gente no se mueve. Y les digo, no confíen ustedes en ningún partido político, y yo soy de uno ¿eh? Y no me pienso ir de él, pero reconozco que no hay fuerza ahora para eso porque las ideas tampoco están muy allá, los sindicatos tampoco… Sé que todo esto que estoy diciendo es muy difícil, pero no veo otra salida. O el pueblo y las organizaciones más lúcidas se unen, discuten, buscan un programa común o no tenemos solución, porque no la hay. Ya puede decir Mariano Rajoy que se ve el final del túnel, porque eso no se ve. Ese túnel es como veinte veces El Negrón.
 A una parte de la izquierda le costó asumir la llegada del 15M y en una entrevista que hicimos hace tiempo la gente de este movimiento nos decía que usted había sido una de las personas que había escuchado el grito desesperado que lanzaban…
Siempre he dicho que pertenezco al 15M, me siento totalmente identificado, aunque con crítica, por supuesto.
Los esquemas clásicos de la izquierda hasta ahora ya no sirven. El partido de izquierda y el sindicato han agotado un ciclo. Este movimiento significó como cuando alguien llega, le da cuatro patadas al chiringuito y dice que está hecho de cartón.
¿Por qué a la izquierda transformadora le costó tanto asumir el 15M?
¿Lo de “transformadora” es de palabras o de hechos? Porque el lenguaje… Mire usted, aquí hay un problema, lo que pasa que decírselo así a ustedes en una entrevista, lo ponen con pocas palabras y hay un escándalo, pero lo voy a decir igual porque estoy dispuesto a hablarlo. Vamos a ver, los esquemas clásicos de la izquierda hasta ahora, ya no sirven. El tema del partido de izquierda y el sindicato –supuestamente de izquierda, que es mucho suponer- tampoco sirve. Han agotado un ciclo. Los sindicatos hasta ahora han pedido más parte en el pastel y me parece bien para la suyo. Lo que pasa es que lo que está en cuestión es el pastel. Es imposible el crecimiento permanente y el crecimiento de la economía no crea empleo, es radicalmente mentira. Y el poco que crea es un empleo en precario, como los mini Jobs. Eso está ahí y se está viendo. Es como si fumásemos un canuto, donde la gente –y los políticos también- se lo fuman y se montan unas historias tremendas porque están huyendo de la realidad.

En la época en la que estaba de Coordinador General de IU, se popularizó el término del sorpasso y ahora parece que vuelve a estar de actualidad…
Sí, sí efectivamente… Pero es que con el PSOE no se puede cambiar nada y cuando digo esto, al día siguiente me van a poner verde. El inmenso error es creer que con el PSOE se pueden cambiar las cosas y no es así. Bueno, a no ser que el PSOE mañana abandone su concepción de Europa. ¿Saben ustedes por qué estamos así? Por Maastricht, por esa Europa del euro. Y vamos a estar peor en cuanto se firme el acuerdo con EE UU, porque eso ya es la defunción. El mercado que surja va a mandar y los EE UU a través de él, es decir, es otro suicidio.
¿Y qué tiene que hacer la izquierda del PSOE?
Mire, yo soy de la izquierda del PSOE y he planteado lo del Frente Cívico, milito en IU y en el PCE, y allí donde he estado siempre he estado proponiendo este discurso. Pues que hagan lo mismo, que se unan… Yo que sé, yo ya soy muy mayor y tienen que decidir lo que tienen que hacer ¿no?
Saltando ahora a Asturies, el conocido como “Caso Riopedre” –un escándalo de corrupción que salpica al gobierno socialista- apenas ha tenido visibilidad en el resto del estado. Además, nuestra voz en el debate de la financiación autonómica ha sido nula. ¿Es insignificante Asturies en la vida política española?
¿Hay corrupción? Qué raro… Efectivamente desconozco todo esto, pero perdonen ustedes, la comunidad no es significante o insignificante. Los que lo son, son sus dirigentes políticos. No echen la culpa al pueblo asturiano de la responsabilidad de quien tenía que dar ejemplo. Aquí hay mineros que luchan, aquí hay gente muy bragada, aquí surgieron las Comisiones Obreras, hubo la insurrección de 1934 y aquí hay gente muy echada para adelante. Tal vez la gente está cansada, normal por otra parte, pero lo de insignificante de Asturies será que una parte de su clase dirigente lo es.

ANGUITA Y LA IMPUTACIÓN POR PREVARICACIÓN DE ÁNGEL GONZÁLEZ

En Asturias, el portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Ángel González, está imputado por prevaricación, lo que fue criticado por Alberto Garzón, aunque Cayo Lara dijo que la prevaricación no era corrupción…

[Interrumpe] ¿Está imputado?

Sí. lo está

Mire, hace dos años, en la ante-precampaña de la precampaña del año 2011, en la sede de Izquierda Unida se llegó a un acuerdo -a bombo y platillo- en el sentido de que en IU cuando hubiera un imputado tenía que dimitir. Pues ya está. Ya no hay más que hablar de esto.



divendres, 11 d’octubre del 2013

VISIONS ALTERNATIVES, I INSUMISES, A LA CRISI ACTUAL

En un context de retallades brutals en ajuda al desenvolupament a casa nostra, en Marc Planagumà -amb més gent que no es conforma amb les mentides oficials- ha pensat fer un exercici de reflexió sobre el sistema econòmic, l’autèntic sentit del desenvolupament, els Objectius del Mil.leni i la necessitat (o no) de continuar ajudant els països empobrits. Hi ha molt populisme sobre la solidaritat internacional i sobre les “necessitats” d’uns i altres sobre la transmissió de riqueses. Per en Marc i els seus amics, qui deu a qui podria ser també una bona pregunta. El que pretenen, per tant, és valorar la crisi a casa nostra fent una comparativa social/cultural/històrica des de les dades objectivables que els objectius del mil·leni ens permeten.

Aquest video és una primera mostra d’un treball en construcció, en el es posa en qüestió el capitalisme del nostre temps, les seves conseqüències tan poc saludables sobre les persones i la natura, i el paper (ben diferent del que fa realment) que hauria de jugar la política econòmica a favor de les persones, en especial les més colpides per aquesta ESTAFA que anomenen CRISI.

Un primer tast del que pot ser un document important al que podeu ajudar amb els vostres comentaris, i perquè guanyi en interès i es pugui aconseguir un bon resultat. 

Talls de veu de David Llistar, François Houtart i meus (Angels Martínez Castells) amb la voluntat de construir un altre món. Visions fresques i sensates de la humanitat i amb humilitat.

Àngels Martínez i Castells, publicat al seu blog PUNTS DE VISTA



Font fotografia: http://luis-viadel.blogspot.com.es/2012/03/hay-alternativas_22.html

dimarts, 27 d’agost del 2013

El homo economicus produce un mundo teóricamente coherente, pero simplista, miope y, en la práctica, autodestructivo.

Amparo Merino de Diego, miembra de Economistas Sin Fronteras, analiza el actual sistema económico y concluye que es imposible calificarlo de sostenible debido a que este término no es compatible con las prácticas necesarias para conseguir los verdaderos fines de esta actividad humana que se caracteriza por dos aspectos fundamentales: el beneficio basado en el crecimiento y la moneda como única medida de todas las cosas. Tal y como afirmaba José Luis Sampedro "Más que en una economía de mercado vivimos en una sociedad de mercado, donde todo tiene su precio en vez de considerarse su valor".

Así, a pesar de los denodados esfuerzos desde todos los ámbitos por grabar en el imaginario colectivo un concepto renovado del capitalismo, en la práctica esta idea sólo ha llegado a materializarse en el lenguaje. Esta hipotética posibilidad no contempla la dimensión humana y, por lo tanto, es un sistema deshumanizado y deshumanizador. 
La administradora del blog

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¿Crisis económica... o agotamiento de un modelo de pensamiento?

Los sistemas económicos no funcionan en el aire, sino que están bien anclados a principios o creencias que, en cada contexto cultural, social e histórico, sustentan las decisiones de los agentes que participan en ese sistema. Principios que, repetidos sin cesar, acaban asumiéndose como dogmas. Por ejemplo, la idea de que el trabajo, la tierra y otros bienes puedan ser objeto de compra; la superioridad del mercado para determinar valor y precio; o la supremacía de la propiedad privada, parecen haber estado ahí siempre tal y como lo entendemos ahora.

Pero no es así. Por ejemplo, los economistas fisiócratas configuraron en el siglo XVIII una ciencia económica que tenía como objetivo central promover las creaciones de la tierra, como única fuente de riqueza, "sin menoscabo de la fuente de su producción", decía François Quesnay (de modo sostenible, podríamos decir hoy). Sin embargo, esta perspectiva de la economía fisiocrática fue quedando en desuso y, aproxidamente un siglo después, la ciencia económica se ocupaba ya sólo de aquello que podía ser objeto de propiedad y de valoración monetaria, de aquello que podía incorporarse a los procesos productivos. Esta evolución del pensamiento económico era coherente con el pensamiento de la Ilustración, que sustituyó una visión de la Naturaleza como un sistema orgánico movido por fuerzas sagradas, por un mundo que funcionaba como una máquina y en el que el único conocimiento válido era el racional. Así pues, en la base del funcionamiento de la economía está nuestro modo "ilustrado" de ver el mundo. Y también nuestra percepción de la Naturaleza como algo que está fuera de nosotros mismos.

De hecho, si nos distanciamos un poco de nuestros pensamientos automatizados, no es difícil ver la actual crisis como expresión de los conflictos que se producen dentro de una gran burbuja, cuya dimensión va más allá de la especulación financiera o inmobiliaria. Dicho de otro modo: si nos imagináramos a nosotros mismos observando esa burbuja desde fuera, podríamos ver que la crisis actual es una consecuencia natural de la evolución histórica que han seguido el pensamiento económico y el modelo capitalista de producción y consumo.

Efectivamente, ésta es la analogía que hace Peter Senge cuando aplica el funcionamiento de las burbujas especulativas a toda una época: sin duda, la era industrial y capitalista ha generado importantes beneficios a millones de habitantes del planeta (mayor esperanza de vida, menor analfabetismo, mayor acceso a nutrientes, más oportunidades y posibilidades de conocimiento, de creación, de ocio, de relaciones humanas…). Esto confirma las teóricas ventajas de la forma de pensamiento que hay detrás de estos beneficios y, por tanto, se unen más y más seguidores convencidos de sus bondades. Y, si la duración de esa burbuja se prolonga durante siglos, esto dificulta siquiera la posibilidad de imaginar otras formas de pensar y de funcionar sustancialmente diferentes.

Sin embargo, igual que crece el número de beneficiarios en una burbuja, también lo hacen las tensiones y las contradicciones que se producen entre la lógica que rige en su interior y la realidad más amplia. Una tensión evidente es la profunda crisis ecológica global: sólo en las últimas décadas, la especie humana ha transformado los ecosistemas más rápida y extensamente que en ningún otro período de tiempo comparable de su historia, en gran parte para resolver las demandas rápidamente crecientes de alimento, agua potable, madera, fibra y combustible. Así lo evidencia el informe de Naciones Unidas de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio. Concluye el estudio que la degradación de los servicios que prestan muchos ecosistemas está constituyendo un claro obstáculo para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para reducir la pobreza, el hambre y la enfermedad.

Esta burbuja centenaria se ha forjado sobre unas creencias en torno a lo que es el comportamiento humano perfectamente representadas por el modelo del homo economicus. Este homo maximizador de utilidad, hedonista e individualista encaja perfectamente con el funcionamiento de una economía que resulta incompatible con la sostenibilidad global por varias razones:

1) Simplifica bienes, necesidades y escaseces al homogeneizarlo todo en un único tipo de valor: el monetario.

2) Atribuye al proceso económico la creación de riqueza (valorada en términos monetarios) y, en coherencia, mitifica el crecimiento económico como un fin en sí mismo.

3) Al excluir procesos no monetarios y tener en el centro de su atención al crecimiento económico, conduce a la sobreexplotación de los recursos naturales, subordina el razonamiento moral al económico, y desatiende dimensiones de la vida no mercantilizables, como la contemplación.

4) Pone el énfasis en las necesidades (o, más bien, en los deseos, que nunca quedan saciados) expresadas a través de los mercados. Por tanto, se priorizan las necesidades más ligadas a “tener” que a “ser” o “cuidar”.

5) Privilegia la perspectiva individual del ser humano frente a su dimensión social. Y aún menos relevante para el modelo del homo economicus es la dimensión espiritual del ser humano, que supone sentirnos identificados con otros seres humanos y no humanos, así como con la Tierra como un todo. Sin embargo, la vertiente social y espiritual son tan reales y tan propias de la naturaleza humana como la dimensión individual. La prueba se encuentra en su permanente expresión a través de comportamientos altruistas, del cuidado de los otros y de sentimientos compasivos. Compasión que implica, más allá de entender el sentimiento ajeno, experimentarlo como propio.

En definitiva, el homo economicus produce un mundo teóricamente coherente, pero simplista, miope y, en la práctica, autodestructivo. Ciertamente, la crisis de sostenibilidad se basa en una economía que funciona al margen de los procesos y los ritmos de la Naturaleza; una economía que ignora que vivimos en un planeta finito, marcado por complejas interconexiones. Y la supervivencia de nuestra especie, así como el reconocimiento de los seres no humanos, implica fluir con los procesos de la Naturaleza (desde la prudencia y el conocimiento disponible). Fluir con esos ritmos es incompatible con subordinarlos a los vaivenes de las fuerzas de los mercados, independientemente de qué revolucionarias tecnologías puedan acudir a “resolver” el problema.

Entonces, ¿se encuentran en la idea de “sostenibilidad” principios mentales que nos ayudarían a salir de la burbuja en la que nos encontramos?

Para responder a esta pregunta, no podemos olvidarnos de la idea de “desarrollo sostenible”, que nació de añadir el término “sostenibilidad” a esa idealización que supone la idea de “desarrollo”. El desarrollo sostenible se ha generalizado en el discurso que acompaña a la actividad económica, pero no ha ido ligado a un rediseño sustancial en los mercados y en los procesos de producción y consumo (ni en los marcos institucionales en los que operan). Éstos siguen respondiendo a la lógica del beneficio y del rendimiento sobre la inversión pero no (o de modo muy secundario) a los límites y los rendimientos de la Naturaleza o al objetivo de una vida buena. En su lugar, la expresión “desarrollo sostenible” y, por analogía, “sostenibilidad”, han tendido a significar en la práctica la continuidad en la extracción de recursos, en la expansión de todo tipo de bienes y en la permanente acumulación de capital.

A pesar de lo anterior, “sostenibilidad” también ha supuesto un territorio terminológico en el que vislumbrar y expresar el reconocimiento de un modelo de pensamiento agotado y la emergencia de otro nuevo. Un nuevo modelo de pensamiento que pone a la economía como un instrumento para alcanzar una vida buena, plena y con sentido; y a la finitud de la Naturaleza como su límite físico fundamental.

Artícle llegit a EL DIARIO.ES
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