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CUANDO QUEDAS ATRAPADX EN LA DESTRUCCIÓN, DEBES ABRIR UNA PUERTA A LA CREACIÓN. Anaïs Nine

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INTERFERÈNCIES

Los diputados del pueblo no son sus representantes, sólo son sus comisarios. Las leyes que el pueblo mismo no ratifica no tienen validez, son leyes nulas. Jean-Jacques Rousseau

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dissabte, 11 de gener del 2014

SIEMPRE Y NUNCA CONTRA A VECES

Este texto, escrito por el subcomandante Marcos, forma parte de “Los otros cuentos”, un proyecto independiente, autónomo y solidario con las comunidades zapatistas desde la Red de Solidaridad con Chiapas de Buenos Aires.

También es un libro-disco. En el libro hay una selección de algunos cuentos del Subcomandante Marcos, acompañados de fotografías de las comunidades zapatistas. En el disco, se encuentran los cuentos relatados por diferentes artistas y defensores de los derechos humanos.

El dinero recaudado por la venta del libro-disco va para las Juntas de Buen Gobierno de los caracoles zapatistas.

Siendo la difusión de la palabra zapatista uno de los objetivos primordiales del proyecto, ponemos a disposición todos los cuentos y los audios para que los hagan circular.

Texto de la Red de Solidaridad con Chiapas de Buenos Aires

Escucha el cuento narrado por Liliana Daunes clicando aquí

 SIEMPRE Y NUNCA CONTRA A VECES

Había una vez dos veces. Una se llamaba Una Vez y la otra se llamaba Otra Vez.

Una y Otra Vez formaban la familia A Veces, que vivía y comía de vez en vez.


Los grandes imperios dominantes eran Siempre y Nunca que, como es evidente, odiaban a muerte a la familia A Veces.


Ni Siempre ni Nunca toleraban que los A Veces existieran.


Siempre no podía permitir que Una Vez viviera en su reino porque entonces Siempre dejaba de serlo porque si ya hay Una Vez entonces ya no hay Siempre.


Nunca tampoco podía permitir que Otra Vez apareciera otra vez en su reino porque Nunca no puede vivir con Una Vez ni menos si esa vez es Otra Vez.


Pero Una Vez y Otra Vez se la pasaban molestando una y otra vez a Siempre y a Nunca. Y así fue hasta que Siempre las dejó en paz para siempre y Nunca nunca las volvió a molestar.


Y Una Vez y Otra Vez se la pasaron jugando una y otra vez.


“¿Qué me ves?" preguntaba Una Vez, y Otra Vez contestaba: “¿Pues qué no ves?"


Y así se la pasan felices de vez en vez, ya ves. Y siempre fueron Una y Otra vez y nunca dejaron de ser A Veces. Tan, tan.

Moraleja 1: A veces es muy difícil distinguir entre una vez y otra vez.
Moraleja 2: Nunca hay que decir siempre (bueno, a veces sí).
Moraleja 3: Los “siempres” y los “nuncas” los imponen los de arriba, pero abajo aparecen “los molestos” una y otra vez que, a veces, es otra forma de decir “los diferentes” o de vez en vez, “los rebeldes”.
Moraleja 4: Nunca vuelvo a escribir un cuento como éste, y yo siempre cumplo lo que digo (bueno, a veces no).

dilluns, 6 de gener del 2014

Algunas tesis sobre la lucha antisistémica, por el Subcomandante Insurgente Marcos

Texto publicado en ARTILLERÍA INMANENTE: "Extraído de la primera parte de Ni el Centro ni la Periferia de Marcos, que fue su participación en una conferencia colectiva llevada a cabo el día 15 de diciembre de 2007, correspondiente al “Primer Coloquio Internacional In Memoriam Andrés Aubry”."


                                  I


No se puede entender y explicar el sistema capitalista sin el concepto de guerra. Su supervivencia y su crecimiento dependen primordialmente de la guerra y de todo lo que a ella se asocia e implica. Por medio de ella y en ella, el capitalismo despoja, explota, reprime y discrimina. En la etapa de globalización neoliberal, el capitalismo hace la guerra a la humanidad entera.



II


Para aumentar sus ganancias, los capitalistas no sólo recurren a la reducción de costos de producción o al aumento de precios de venta de las mercancías. Esto es cierto, pero incompleto. Hay cuando menos tres formas más: una es el aumento de la productividad; otra es la producción de nuevas mercancías; una más es la apertura de nuevos mercados.



III


La producción de nuevas mercancías y la apertura de nuevos mercados se consiguen ahora con la conquista y reconquista de territorios y espacios sociales que antes no tenían interés para el capital. Conocimientos ancestrales y códigos genéticos, además de recursos naturales como el agua, los bosques y el aire son ahora mercancías con mercados abiertos o por crear. Quienes se encuentra en los espacios y territorios con estas y otras mercancías, son, quiéranlo o no, enemigos del capital.



IV


El Capitalismo no tiene como destino inevitable su autodestrucción, a menos que incluya al mundo entero. Las versiones apocalípticas sobre que el sistema colapsará por sí mismo son erróneas. Como indígenas llevamos varios siglos escuchando profecías en ese sentido.



V


La destrucción del sistema capitalista sólo se realizará si uno o muchos movimientos lo enfrentan y derrotan en su núcleo central, es decir, en la propiedad privada de los medios de producción y de cambio.



VI


Las transformaciones reales de una sociedad, es decir, de las relaciones sociales en un momento histórico, como bien lo señala Wallerstein en algunos de sus textos, son las que van dirigidas contra el sistema en su conjunto. Actualmente no son posibles los parches o las reformas. En cambio son posibles y necesarios los movimientos antisistémicos.



VII


Las grandes transformaciones no empiezan arriba ni con hechos monumentales y épicos, sino con movimientos pequeños en su forma y que aparecen como irrelevantes para el político y el analista de arriba. La historia no se transforma a partir de plazas llenas o muchedumbres indignadas sino, como lo señala Carlos Aguirre Rojas, a partir de la conciencia organizada de grupos y colectivos que se conocen y reconocen mutuamente, abajo y a la izquierda, y construyen otra política.