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dissabte, 23 de novembre del 2013

SÍ, HACE FALTA UNA LEY DE HUELGA. ISAAC ROSA TE EXPLICA PORQUÉ

Isaac Rosa
¿Una ley de huelga? Por supuesto: hace falta una, y con urgencia. Cada año que pasa es más necesaria, pues tienen razón el presidente del gobierno, la alcaldesa de Madrid o el presidente de la patronal: cada vez más ciudadanos ven afectados sus derechos esenciales por no tener una ley que los ampare, y la falta de legislación permite los abusos y las prácticas salvajes. Hace falta una ley de huelga que garantice derechos, acabe con los abusos y ponga a cada uno en su sitio.

Sí, no me miren así, hablo en serio. En la última huelga general, por ejemplo, hubo millones de ciudadanos que no pudieron ejercer el derecho reconocido en el artículo 28.2 de la Constitución: el derecho a la huelga. Ya les habría gustado tener una ley que los amparase, que garantizase su derecho, que les permitiese hacer huelga sin miedo a ser despedidos al día siguiente, sin coacción empresarial.

En cuanto a los abusos, están a la vista de todos: el piquete más activo en toda huelga siempre es el piquete patronal. Los reventadores no son los que ponen silicona en las cerraduras o bloquean la salida de autobuses en las cocheras, sino los jefes que pasan lista el día antes y preguntan a los trabajadores quién piensa hacer huelga, y toman nota.

Hace falta una ley de huelga, sí: una que proteja a quienes más dificultades tienen para ejercer su derecho, aquellos para quienes la precariedad es un servicio mínimo insalvable. Una ley para que las autoridades, policía incluida, persigan a los empresarios revientahuelgas con la misma contundencia que emplean contra los piquetes.

Y lo mismo podríamos decir de los servicios mínimos: el incumplimiento sistemático no es de los trabajadores, sino de los gobernantes que una y otra vez interpretan el vacío legal a su antojo y fijan mínimos abusivos, incluso en servicios que no tienen nada de esenciales. Mínimos que se repiten huelga tras huelga, aunque la justicia dé la razón a los trabajadores a toro pasado.

Lo de los “servicios mínimos” es un invento muy español, ajeno a otros países donde sí está regulado el derecho a la huelga, y que aquí se interpreta arbitrariamente. Encima suele servir para otros abusos habituales: la guerra de cifras, el habitual porcentaje pequeño y con decimales con que las autoridades minusvaloran el éxito de toda huelga; y la fabricación de una imagen de “normalidad”, que rompa la excepcionalidad que conlleva toda huelga.

En cuanto a prácticas salvajes, una ley de huelga debería poner coto a una cada vez más frecuente: el esquirolaje, al que tantas empresas recurren mediante subcontratación, externalización de tareas afectadas, o llevando la producción a otros centros. Una ley de huelga debería impedir que una alcaldesa chantajee a los trabajadores amenazando con recurrir a otra empresa; o que una concesionaria de un servicio como la lavandería hospitalaria de Madrid pueda llevarse el trabajo a otras instalaciones para anular la protesta de sus trabajadores, y así no les quede más remedio que aceptar salarios de miseria.

Claro que hace falta una ley de huelga contundente. Igual que necesitamos una ley de seguridad ciudadana, pero una que merezca ese nombre, que haga sentir más seguros a los ciudadanos: una ley que nos proteja en nuestro derecho de reunión y manifestación, para que no seamos acosados y golpeados, infiltrados por policías reventadores, identificados arbitrariamente, sancionados abusivamente. Para que alguien pueda ir a una manifestación sin arriesgarse a volver tuerto a casa.

Pero claro, si la ley de seguridad ciudadana se la encargan a un antidisturbios, imagino que la ley de huelga la pondrán en manos de algún jefe de recursos humanos experto en reventar huelgas, o incluso a algún dirigente patronal que ayer celebraba el anuncio de Rajoy.

Artículo publicado en EL DIARIO.ES

dilluns, 4 de novembre del 2013

EL PROBLEMA DE LOS MOSSOS D'ESQUADRA

Artículo de Beatriz Gimeno publicado en ElPlural.com

Cuando ERC estaba en la oposición, clamaba contra la brutalidad policial pero ahora que está en el gobierno apoya al responsable de esta violencia

Los catalanes y catalanas partidarios de la protesta, de salir a la calle y protestar, tienen un problema añadido al de la situación actual que tantos motivos nos da para salir a la calle: los Mossos. No es que haya ninguna policía en el mundo que no vaya a utilizarse para reprimir a los disidentes, ya lo sé, pero las hay que matan más y que matan menos. Parece ser una cosa de profesionalidad. Cuando me veo ante un tipo (o tipa) vestido de Mazinger y con una porra en las manos, (que seguramente es mucho más que una porra, es una porra eléctrica que te deja frito o bien una porra extensible que hace más daño); cuando estoy en esa situación,  sólo pido que el que me da porrazos sea muy profesional y no me mate.

Pero si hablamos de los Mossos d’esquadra la cosa se pone muy cruda. Porque basta echar un vistazo al archivo de cualquier periódico para ver que el historial de esta policía es aterrador. Es aterrador su historial de palizas, torturas y uso desmedido de la fuerza en cualquier situación. Es aterrador haberlos visto torturando a detenidos en comisaría; es aterrador ver cómo cargan en las manifestaciones o ante concentraciones pacíficas. Sus cargas en las manifestaciones han dejado un rastro de heridos que aún colea, como el caso de Esther Quintana, la manifestante a quien una pelota de goma le arrancó un ojo. Sus cargas desmedidas no se producen solo en las manifestaciones y la semana pasada sin ir más lejos la carga que realizaron contra los trabajadores y trabajadoras en huelga de Panrico dejó también un rastro de heridos. A uno de ellos estuvieron dándole patadas un buen rato, cuando ya estaba inconsciente en el suelo; por lo que se ve debe ser una práctica ésta habitual. Lo de liarse a patadas y puñetazos contra personas indefensas lo hemos visto en las comisarias, en la carga de Panrico y en su última actuación la semana pasada contra un hombre que gritaba de dolor en el suelo y al que finalmente, presuntamente, mataron. ¿Eligen a los Mossos haciéndoles un test de sadismo?

Parece que no es eso. Según un dirigente del sindicato de Mossos al que escuché el otro día por la radio, todo esto se debe a que no reciben apenas formación. No hay dinero, no hay formación. Les dan la porra, el uniforme y les lanzan a reprimir manifestaciones, huelgas o lo que sea. Nadie les informa de cómo hacerlo sin torturar, sin matar o sin dejar tuerto al personal. Nadie les dice que si dejan salir a la bestia que llevan dentro pueden encontrarse ellos mismos en la cárcel. O quizá les dicen que no se preocupen, que se las arreglen como puedan que ya les indultarán luego. No lo sabemos. Sabemos, eso sí, que la complicidad de las instituciones es manifiesta y siguiendo el método que tan buen resultado le da al Partido Popular, el plan es negarlo siempre todo; negar que haya pruebas aunque haya decenas de ellas. Negarlo incluso aunque haya videos que lo demuestran, aunque los peritos y expertos certifiquen que sí, que hubo pelotas de goma. ¿Qué usted está viendo a un Mosso dar patadas a un detenido inmovilizado? Pues no vamos a tomar ninguna medida porque, en realidad, no está viendo eso y no hay ninguna prueba.

Todo esto es aterrador pero resulta igualmente aterrador ver cómo esta violación de los más elementales derechos humanos, – una democracia no puede tener la policía de una dictadura-, se transforma en algo a defender cuando los que antes lo criticaban ahora, como están en el gobierno, lo defienden. Cuando ERC estaba en la oposición, clamaba contra la brutalidad policial pero ahora que está en el gobierno apoya al responsable de esta violencia. Es triste ver a un partido que aun lleva el nombre “Esquerra” en su denominación sostener al responsable de toda esta injustificable brutalidad policial. Todas estas maniobras políticas inexplicables sólo sirven para que la gente siga pensando que todos son iguales y que lo único que les importa es llegar al poder, pero que los cuerpos apaleados siempre los ponen los mismos.  Visto lo visto no les falta razón.

Fuente fotografías: 
http://www.porcabarcelona.com/page/2/ 
http://www.cuatro.com/etiqueta/violencia_policial/ 
http://www.lavanguardia.com/reportajes-fotograficos/20101102/54063674101/las-imagenes-de-la-huelga-general-en-barcelona.html