LES ALTERNATIVES DE GESTHA

Moltes d'aquestes propostes podrien aplicar-se en el termini d'un any.

CUANDO QUEDAS ATRAPADX EN LA DESTRUCCIÓN, DEBES ABRIR UNA PUERTA A LA CREACIÓN. Anaïs Nine

Es de las crisis que nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Albert Einstein

INTERFERÈNCIES

Los diputados del pueblo no son sus representantes, sólo son sus comisarios. Las leyes que el pueblo mismo no ratifica no tienen validez, son leyes nulas. Jean-Jacques Rousseau

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Si no somos dueños de la frescura del aire, ni del brillo del agua, ¿Cómo podrán ustedes comprarlos? Gran Jefe Seattle

EL ACONTECIMIENTO #15M

No me fio de la incomunicabilidad, es la fuente de toda violencia. Jean-Paul Sartre

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dimarts, 15 de novembre del 2016

No es tan así 2.1: natalismo

Podscat sobre las falsedades y prejuicios promulgados por lo que podríamos denominar la ideología del natalismo, a cargo de Sol Minoldo, investigadora especializada en políticas públicas, protección social, envejecimiento, seguridad social, estudios de equidad social y enfoque de derechos. Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y Lic. en Sociología por la Universidad de La Plata (UNLP). Actualmente se desempeña como investigadora Asistente de Conicet en el Centro de Estudios sobre Cultura y Sociedad (CIECS) en Córdoba, Argentina. 
Texto extraído de su página en ResearchGate y post escuchado en la web del demógrafo Julio Pérez Díaz


dissabte, 28 de març del 2015

Efectos perversos de políticas sociales aparentemente igualitarias

Artículo publicado en el blog envejecimientoenred del departamento de población del CSIC.

Dar un “cheque-dependencia” a todas las personas mayores que tengan similares problemas de discapacidad, podría tener un efecto perverso; parece una medida igualitaria pero podría aumentar las diferencias entre colectivos de mayores ante problemas de salud.

¿Por qué?

En un reciente estudio se pone de manifiesto que un nivel más alto de educación amplifica significativamente la asociación inversa existente entre renta y discapacidad en los mayores. Esta asociación, ya conocida ampliamente, señala que las personas con más ingresos tienen menos discapacidad (por eso la llamamos inversa), pero si además tienen un nivel educativo alto esa asociación inversa se amplifica.

En la figura 1 se observa que las personas de alto nivel educativo y bajos ingresos tienen una probabilidad de discapacidad del 9,1%; con altos ingresos la probabilidad sería sólo del 5,5% (casi la mitad). En las de bajo nivel educativo se observa también una disminución de esta probabilidad, pero en este caso no sería tan acusada (de un 10,7% se pasaría a un 8,7%). Las personas con buen nivel educativo e ingresos demuestran tener una especial habilidad para evitar la discapacidad.

Figura 1.- Probabilidad de discapacidad


Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Encuesta sobre Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia, EDAD 2008 (INE). Nota: Probabilidad de discapacidad predicha por el modelo ajustado en el artículo citado.
Si trasladamos este hallazgo (a título de hipótesis) a las personas mayores que tienen problemas de discapacidad, la conclusión sería clara: organizando políticas sociales con beneficios económicos (dinero) de forma universal, podría resultar que las personas con más estudios obtuviesen más beneficio que los que cuentan con menos estudios, y se acentuarían las diferencias con el paso del tiempo.

La solución también parecería clara: como a los mayores no se les puede dar cursos acelerados para aumentar su nivel educativo, que atenuaría las desventajas entre colectivos, ni se les puede dar un “cheque-dependencia” por igual (se beneficiarían más unos que otros), sería preferible establecer políticas que se centrasen en una cartera de servicios ad hoc para similares situaciones de dependencia, más que en políticas de distribución universal de beneficios económicos. A fin de cuentas es lo que establece la Ley de Dependencia, que deja las prestaciones económicas como algo excepcional (artículos 14, 18) y pone el acento en los servicios. Por supuesto, aumentar el nivel educativo de las personas desde las etapas iniciales de la vida sería socialmente mucho más rentable.

Los resultados que aquí se presentan provienen de un estudio transversal y, por lo tanto, expresan las relaciones que se perciben en el momento de observación; no puede asegurarse que  intervenciones relacionadas con estos aspectos fueran a tener los efectos sugeridos. Para ello, para asegurarlo, habría que confirmar los resultados con nuevos estudios, a ser posible longitudinales, que permitiesen hacer un seguimiento de las mismas personas en el tiempo, para comprobar el efecto de los servicios ad hoc o de los ingresos extra en la ralentización del deterioro funcional.


Antonio Abellán García (1), Ángel Rodríguez-Laso (2), Rogelio Pujol Rodríguez (1), Laura Barrios (3).

(1) Departamento de Población, CSIC; (2) Matía Instituto Gerontológico; (3) SGAI, CSIC.

divendres, 2 de maig del 2014

Amparo González, experta en migraciones y miembra del Grupo de Población del CSIC, te explica los datos del INE sobre el Padrón de Habitantes

Artículo publicado el 24-04-2014 en el blog de El Diario.es PIEDRAS DE PAPEL


Amparo González
El revuelo habitual que suscitan últimamente las notas de prensa del INE cuando publican nuevos datos sobre población tuvo anteayer, seguramente, uno de sus días estrella. Se publicaron las cifras provisionales del Padrón Municipal de Habitantes a 1 de enero de 2014.  Las alarmas y, en algunos casos, por qué no decirlo, también el entusiasmo, se dispararon con la frase “el número de extranjeros inscritos baja en 545.980 y el número de españoles aumenta en 141.361”. Y es normal, tengan ustedes en cuenta que, como nunca me canso de repetir, el INE nunca miente (que yo sepa) y además casi nunca se equivoca. Pero esta vez sin mentir y sin equivocarse creo que no ha presentado las cifras ni el comentario de su nota de prensa (siempre escueto) de la forma adecuada por dos motivos:


1) En primer lugar, opta por destacar en sus titulares cambios por nacionalidad y no por país de nacimiento. La variable nacionalidad resulta insuficiente y hasta engañosa para ilustrar cambios demográficos por origen en una sociedad como la nuestra, cada vez más diversa debido entre otros motivos al creciente número de naturalizaciones de las que ya hemos hablado aquí. De hecho, si utilizamos los datos por lugar de nacimiento que el propio INE publicaba anteayer podemos comprobar que entre la población nacida en el extranjero y residente en España a 1 de enero el número de nacionales españoles aumentó de 2013 a 2014 en 165.455 personas. Obviamente algunos pueden ser hijos de españoles que nacieron fuera y han regresado, pero comparando los datos del Ministerio de Justicia sobre concesiones de nacionalidad española a extranjeros en los años anteriores y la comentada cifra del Padrón, esos individuos no relacionados con la inmigración extranjera apenas representarían ni un 10 por ciento. De hecho, a lo largo de 2012 se concedieron más de 115.000 naturalizaciones, y el número correspondiente a 2013 puede que haya sido aún mayor (no se dispone de las cifras todavía). Por tanto, no parece exagerado afirmar que casi el 30 por ciento de los extranjeros que ‘desaparecen’ del Padrón en 2013 lo hacen porque han pasado a ser españoles. Dicho de otro modo, han cambiado de columna pero no se han ido (aunque puede que algunos lo hagan en breve, sobre todo teniendo en cuenta que ser español te permite ya circular sin las cortapisas de un visado y las renovaciones de las autorizaciones de residencia).


2) En segundo lugar, y esto parece aún más importante, en 2013 se hacen notar por primera vez los efectos de la comprobación periódica de la residencia a la que quedan sometidos desde marzo de 2009 los ciudadanos de los Estados miembros de la Unión Europea y de otros Estados parte en el Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, y de otros Estados distintos a los anteriores pero con Tarjeta de Residencia de Régimen Comunitario o con Autorización de Residencia Permanente (NO_ENCSARP). Dicho de otro modo, entra en vigor un sistema similar al de la caducidad que desde 2006 se aplica a los no-comunitarios con residencia no-permanente. Resulta sorprendente que en la nota de prensa del INE no se advirtiera de tal circunstancia, sobre todo si tenemos en cuenta el enorme revuelo que generó en su momento la aplicación del sistema de caducidad. Esto explica que de los 400.000 extranjeros ‘desaparecidos’ del Padrón en 2013 una vez descontados los que se han hecho españoles, cerca de 90.000 sean británicos y más de 40.000 sean alemanes.

 
En los gráficos 1 y 2 he representado las reducciones anuales de extranjeros nacidos en el extranjero (para que las cifras no estén afectadas por los trasvases de extranjero a español por adquisición de la nacionalidad) en números absolutos, distinguiendo los ciudadanos UE del resto. Como puede apreciarse claramente para los UE es un fenómeno claramente del año 2013, los números se vuelven locos hasta el punto de que según estas cifras de España se habrían marchado el año pasado casi la cuarta parte de todos ‘nuestros’ alemanes y de ‘nuestros ‘británicos’, como se aprecia en el gráfico 3. Por el contrario, esos picos y variaciones no se aprecian para los no comunitarios, en principio los realmente afectados por la crisis y los primeros candidatos al retorno o la re-emigración. De hecho, los extranjeros ‘desaparecidos’ nacidos en países de la UE-15 en 2013 suman más de 175.000, lo que implica de los 400.000 que no se han hecho españoles, casi la mitad no son los habitualmente inmigrantes económicos.

¿De verdad hay alguien que pueda creerse que la cuarta parte de estas comunidades ha abandonado España justo el año pasado? Es más, si se mira la composición por edad de los que desaparecen, entre los alemanes, la caída media sería de 25 por ciento pero entre los mayores de 65 años, como me indicaba ayer mi colega Antonio Abellán del Grupo de Envejecimiento del IEGD-CSIC, la proporción aumenta incluso hasta el 34 por ciento ¿Por qué motivo se iban a ir más, pero mucho más, justo aquellos a los que menos afecta la crisis pues cobran pensiones de sus países? ¿No será que ya no están, pero que tampoco estaban el año pasado, ni el anterior, ni el anterior?


De hecho, en 2012 el INE ya puso al descubierto un sustancial desajuste entre las cifras de residentes en España contabilizadas por el Censo de 2011 y el Padrón de aquel año. El número de registros calificados como ‘dudosos’ en la operación censal fue cercano a 1.040.000 que, tras aplicar el factor de recuento, se contabilizan como una población de 440.000 personas aproximadamente. De ellas el 87% era población extranjera. Decía el INE ‘la clase más destacada en cuanto a proporción de población dudosa es la de nacionales de Alemania mayores de 80 años en la provincia de Alicante, formada por cerca de 3.000 personas de las cuales más del 70% se consideran dudosos. La más numerosa en cuanto a dudosos es la de ciudadanos del Reino Unido también en Alicante, con edades entre 60 y 65 años, que suponen casi 6.000 dudosos’. Es decir, que ya sabíamos, como explicaba muy bien C. Ródenas en este post, que para Alemania, Reino Unido y Francia, el Padrón sobreestimaba en torno a un 20% su población residente en España en relación al Censo, pero no teníamos los mecanismos administrativos para proceder con la depuración estadística que necesitaba el Padrón. En 2013, se da esa circunstancia, pues a la mayoría de los afectados por el procedimiento de comprobación periódica de la residencia se les tuvo que aplicar el plazo de 5 años previstos en el Acuerdo del Consejo de Empadronamiento de 2008.


Por tanto, es justamente esa depuración y no un éxodo masivo de extranjeros de nuestro país lo que explica variaciones tan extraordinarias en tan solo un año. El INE podía y debía haberlo explicado y quizá, solo quizá, habríamos evitado titulares y noticias en la prensa extranjera como el que se leía ayer en The Telegrah “ End to Mediterranean dream for 90,000 Britons who left Spain last year” [Fin al sueño mediterráneo de 90.000 británicos que abandonaron España el año pasado], y que tan poco bien hacen a nuestra maltrecha economía y la imagen de nuestro país.

Fuente fotografía: http://apuntesdedemografia.wordpress.com/2014/04/30/la-supuesta-fuga-de-extranjeros-ricos/

diumenge, 27 d’abril del 2014

LA CONTRARREFORMA DE LA LEY DEL ABORTO EXPLICADA POR LA DEMÓGRAFA TERESA CASTRO, EXPERTA EN FECUNDIDAD

Artículo publicado en el imprescindible blog del demógrafo Julio Pérez Díaz Apuntes de Demografía

Teresa Castro forma parte del Grupo de Dinámicas Demográficas del CSIC y es una de las mayores  expertas en fecundidad en nuestro país. Es doctora en Sociología, con especialidad en Demografía, por la Universidad de Wisconsin-Madison. De 1990 a 1996, trabajó como funcionaria internacional en la División de Población de Naciones Unidas (New York) y en 1996 se incorporó al CSIC, donde actualmente es Profesora de Investigación (el equivalente a catedrático de Universidad).

El nuevo proyecto de ley del aborto en España: un flashback que la sociedad no desea


Teresa Castro Martín Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid

La interrupción voluntaria del embarazo fue considerada delito en España hasta 1985 (excepto durante un corto período en 1937 durante la Segunda República). En 1985 se modificó el Código Penal y se despenalizó el aborto en tres supuestos: riesgo grave para la salud física o psíquica de la mujer embarazada, violación y malformaciones graves en el feto (Ruiz Salguero et al. 2008). Desde entonces, la cifra de interrupciones voluntarias del embarazo ha experimentado un importante aumento, aunque se observa cierta estabilización desde 2007 (Figura 1).En 2012, último año con datos oficiales, se registraron 112.390 interrupciones del embarazo, lo que equivale a 12 abortos por 1000 mujeres de 15 a 44 años –una tasa similar a la media de los países de Europa Occidental y por debajo de la media de otras regiones del mundo (Sedgh et al. 2012)– y que representa aproximadamente el 20% del total de embarazos. La tasa más elevada corresponde al grupo de edad de 20 a 24 años, seguido por el grupo de edad de 25 a 29 años (Figura 2).

La Ley de 2010 y el perfil sociodemográfico de las mujeres

En 2010, se aprobó la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, una ley de plazos que todavía está vigente. Esta normativa permite el aborto en las 14 primeras semanas sin tener que alegar motivos, en las primeras 22 semanas si existe grave riesgo para la vida o salud de la embarazada o riesgo de graves anomalías en el feto, y en cualquier momento si un Comité de médicos designado por las comunidades autónomas certifica que el feto sufre una enfermedad extremadamente grave o incompatible con la vida. Al contrario de lo que pronosticaban los sectores contrarios a la ley de plazos, no solo no se ha producido un aumento de abortos, sino que en 2012 han disminuido un 5%. En ese año, un 94% de las interrupciones voluntarias del embarazo se han producido en las primeras 14 semanas (y un 68% antes de la semana 9), por lo que la mujer no ha tenido que hacer públicos sus motivos. Aunque el 68% de las intervenciones han sido financiadas por la sanidad pública, la mayoría (94%) se han llevado a cabo en una clínica privada, dado que en los hospitales públicos los equipos sanitarios suelen acogerse a la objeción de conciencia.

Si comparamos el perfil sociodemográfico de las mujeres que han interrumpido un embarazo en 2012 con el perfil general de las mujeres en edad reproductiva, podemos concluir que las interrupciones del embarazo se dan en todos los grupos de la sociedad, aunque se observa una incidencia relativamente más elevada entre las mujeres menos educadas e inmigrantes, lo que revela carencias en la prevención de embarazos no deseados en estos sectores de la población (Figura 3). El perfil de las mujeres que interrumpieron un embarazo en 2012 es también heterogéneo con respecto a su situación conyugal (el 49% convivía en pareja) y biografía reproductiva (el 55% tenía al menos 1 hijo), pero llama la atención la elevada proporción de mujeres que declaró no utilizar anticonceptivos (un tercio del total).

La nueva ley propuesta: grandes limitaciones, restricciones y obstáculos
La polémica propuesta de reforma de la ley del aborto impulsada por el Ministro de Justicia pretende eliminar la ley de plazos –en la que mujer decide si sigue adelante con un embarazo y no tiene que justificar su decisión hasta la semana 14 de gestación– y volver a una ley de supuestos, aunque más restrictiva que la del año 1985. El proyecto de ley, cuyo nombre es bastante revelador –Ley de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada– permite el aborto durante las primeras 12 semanas en caso de violación (si se ha presentado denuncia previa) y durante las primeras 22 semanas si el embarazo genera grave peligro para la vida o la salud física o psíquica de la mujer embarazada. Se elimina el supuesto de malformación, enfermedad incurable o anomalía fetal incompatible con la vida. Los abortos por este motivo suponen un porcentaje pequeño (alrededor del 3%) del total, pero la nueva normativa dejará sin amparo legal a las aproximadamente 3000 mujeres (o parejas) que cada año deciden interrumpir un embarazo –normalmente deseado– por graves malformaciones congénitas.
El anteproyecto de ley recupera el supuesto de daño psicológico para la embarazada de la ley de 1985, al que se acogía entonces la inmensa mayoría de las mujeres (97% en 2009) (Figura 4), pero instaura un procedimiento con más trámites, más complicado y más largo. Dos psiquiatras –que no podrán trabajar en el mismo centro en el que se realice la intervención– deberán acreditar que el embarazo produce un daño “persistente” y “duradero en el tiempo” en la salud psíquica de la mujer. En la actualidad, la mujer que decide no continuar un embarazo recibe de los médicos un sobre con información sobre alternativas al aborto, ayudas a la maternidad y riesgos de la intervención, y tiene que reflexionar sobre ello durante tres días antes de abortar. Con la nueva ley, ese plazo se amplía a siete días, y la mujer deberá recibir asesoramiento verbal de los servicios sociales, así como obtener de ellos un certificado.

Las chicas menores de 18 años volverán a requerir el permiso de sus padres para abortar (como sucedía antes de 2010). En caso de conflicto familiar grave, un juez decidirá a quién da la razón. En la actualidad las interrupciones del embarazo de adolescentes menores de 18 años suponen el 5% del total (5672 casos en 2012). La nueva ley también prohíbe la publicidad de clínicas donde se practiquen abortos, amplia el derecho a la objeción de conciencia en la sanidad pública e impone penas de hasta 3 años de cárcel y 6 años de inhabilitación a los médicos que practiquen abortos fuera de los supuestos legales. No impone penas a la mujer que aborte, porque según el Ministro de Justicia, la mujer es siempre una “víctima” del aborto.

En definitiva, serán de nuevo los médicos y psiquiatras –con requisitos más estrictos que en 1985 y un procedimiento más largo– los que decidirán si una mujer puede interrumpir un embarazo no deseado. Además, el asesoramiento obligatorio por parte de los servicios sociales y la imposición de 7 días de reflexión están orientados a hacer desistir a la mujer de abortar. Con esta “contrarreforma”, España pasa al grupo minoritario de países de la UE con leyes que restringen el acceso al aborto (Irlanda, Polonia, Malta).

Consecuencias negativas de las nuevas propuestas y restricciones de doble filo

Además de la merma que implica la nueva ley para la autonomía y capacidad de decisión de la mujer sobre su maternidad, se han ignorado las consecuencias que tendrá para la salud de la mujer (el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad no ha participado en la redacción del proyecto de ley). Los estudios existentes advierten que las leyes más restrictivas no reducen el número de abortos, sino que sólo fomentan los abortos al margen de la ley, aumentando los riesgos para la salud de la mujer (Sedgh et al. 2012). La nueva ley supone un flashback a principios de los años 80, donde las españolas con más recursos viajaban a Londres y las de menos recursos recurrían al aborto clandestino. La diferencia es que en el siglo XXI los posibles destinos en el extranjero son más numerosos que en los años 80 –la mayoría de los países europeos tienen ahora leyes permisivas– y que las mujeres que decidan interrumpir su embarazo sin salir del país se las arreglarán para conseguir Mifepristona (RU-486)y Misoprostol a través de Internet para provocarse un aborto, sin supervisión médica. Actualmente España se sitúa en la cola europea en aborto farmacológico (13% de las intervenciones, frente al 50% en Francia o 70% en Portugal). Tanto las mujeres que viajen al extranjero como las que recurran al aborto farmacológico sin supervisión médica desaparecerán de las estadísticas. Para las mujeres que consigan acogerse a los supuestos restrictivos que prevé la nueva ley y demostrar que el embarazo no deseado supone un daño permanente para su salud mental, las múltiples barreras burocráticas impuestas incrementarán los abortos tardíos, y por tanto los riesgos de las intervenciones.

La sociedad española está bastante perpleja y no entiende el por qué de esta nueva ley. En los distintos sondeos que ha hecho la prensa, alrededor del 80% de los ciudadanos se manifiestan en contra del proyecto de ley. Numerosas sociedades científicas y médicas, como la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, la Asociación Española de Diagnóstico Prenatal, la Organización Médica Colegial o la Sociedad Española de Psiquiatría, han pedido la retirada del proyecto de ley. A pesar de no contar con el apoyo de la sociedad, el proyecto de ley ha sido aprobado en Consejo de Ministros el pasado Diciembre.Ahora deberá someterse a dictámenes de varios organismos y al debate parlamentario,por lo que en caso de aprobarse, no entraría en vigor hasta dentro de aproximadamente un año.

Es bien sabido que la única manera efectiva de disminuir el número de abortos es evitar embarazos indeseados, y esto sólo se consigue con una buena educación sexual y mejorando el acceso a la anticoncepción. Sin embargo, toda la estrategia de salud sexual y reproductiva actualmente en vigor quedará en suspenso si la nueva ley sale adelante.
  • Ruiz Salguero, M.T., A. Cabré, T. Castro Martín, M. Solsona (2008). Anticoncepción y salud reproductiva en España: Crónica de una (r)evolución. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
  • Sedgh, G. et al. (2012). Induced abortion: incidence and trends worldwide from 1995 to 2008. Lancet 379 (9816): 625-632.
  •  Loghi et al (2013) Trent’anni di declino dell’aborto volontario in Italia, Neodemos

dimecres, 5 de febrer del 2014

La verdad sobre el envejecimiento de las poblaciones

Wolfgang Lutz

Wolfgang Lutz, director del Vienna Institute of Demography, desmiente, con argumentos científicos, que el aumento de la esperanza de vida, íntimamente relacionado con la disminución de la tasa de natalidad, deba ser considerado un problema, sino una tendencia que tiene que ser interpretada en términos de incremento de la calidad del capital humano y no en términos cuantitativos. Tal como explica Lutz, es en los países pobres donde la media de edad es más joven -18 años en Etiopía-  aumentando esta proporción en los países más ricos -36 años en EEUU y 45 en Alemania- debido, entre otras variables, a las condiciones sanitarias y a la educación. 

A esto se le llama Desarrollo Humano. Cabe preguntarnos qué es lo que realmente busca la clase política con sus alarmistas campañas sobre natalidad

No te pierdas el artículo de Wolfgang Lutz publicado en la Harvard Business Review

 La administradora del blog

The Truth About Aging Populations

 
It has become fashionable to issue dire projections of declining prosperity based on demographic aging. But is that really such a problem?
 
There is no doubt that all the countries of the world are getting older, but they are at very different stages of the process. The median age in the United States—with half the population older and half younger—is currently 36. In Ethiopia it’s 18, owing to a higher birthrate and a lower life expectancy. In other African countries it’s even lower. The world’s oldest country is Germany, where the median age is 45.
 
The pattern is very clear: The young countries are poor, and the old countries are rich. So why do people fear population aging? I see two reasons. The first is psychological: The analogy to individual aging suggests that as populations get older, they grow frail and lose mental acuity. The second comes from economists and an indicator called the dependency ratio, which assumes that every adult below age 65 contributes to society, and everybody above 65 is a burden. And the proportion of people older than 65 is bound to increase.
 
Yet we also know that the productivity of some individuals is much higher than that of others, independent of age. Nothing is inherently special about the age of 65. Many people live longer and do so mostly in good health. The saying “Seventy is the new 60” has a sound scientific basis. Meanwhile, education has been shown to be a key determinant of better health, longer life, and higher productivity (not to mention open-mindedness). The active aging of better-educated populations can be an asset rather than a problem.
 
To appreciate how projections based on the simplistic dependency ratio can be misleading, consider the two population billionaires, China and India. In 2050 China’s population will be older than India’s because of its more rapid fertility decline. But so what? China’s population is much better educated and therefore much more productive. Furthermore, only a minority of Chinese will retire at age 65. (The majority have no pension entitlements.) We can expect most Chinese to make meaningful contributions through work as long as they are in good health, particularly if they find their jobs interesting and satisfying. Again, this is largely a question of education. In India today, one out of three adults has never seen a school from the inside. In China only 8%, mostly elderly, have no schooling. In India 50% of young women have less than a junior secondary education; in China the figure is only 15%. Knowing how important education is to economic performance, who would seriously claim that India’s future is brighter than China’s owing to slower aging?
 
Population aging is not irrelevant, but it should be seen in conjunction with other dimensions of human capital, especially education and health. Here the prospects are good. In most countries of the world—with the notable exception of the United States—the young are clearly better educated than the old and may thus compensate for their smaller numbers through higher productivity.
 
Viewing the quality of human capital as resting on a collection of elements, many of them manageable, is something that the private sector has been doing for a long time. Every sizable business pays attention to human resource management. For governments, the equivalent would be a form of national human resource management that considered education, migration, family, labor, health, and retirement as components that interact richly—and together drive the richness of the future.

dilluns, 29 de juliol del 2013

UNA CLASE MAGISTRAL DE DEMOGRAFIA QUE LA CLASE POLÍTICA QUE SUFRIMOS NO QUIERE ESCUCHAR. POR JULIO PÉREZ DÍAZ

¿También es natalista el PSOE?

El natalismo es una receta muy popular en la que cayó siempre la derecha, pero también tienta al resto. Buen ejemplo es una reciente tribuna de Josefina Cruz Villalón en el País. Desconozco si es consciente de estarse alineando con el discurso Vaticano, el del PP o el de Putin en Rusia, pero repite todos sus tópicos, los mismos que hace más de un siglo sostienen que Occidente tiene que hacer un esfuerzo por elevar la natalidad:


El sonsonete natalista y antienvejecimiento se basa en falacias, y es importante que los demógrafos las desvelemos, vengan del partido que vengan (aunque eso suponga perder el aprecio de todos ellos).  La mencionada tribuna incurre en tópicos demostradamente erróneos, por muy comunes que resulten en la calle, y me da la ocasión de insistir en algunas puntualizaciones que son ya habituales en este blog (junto a críticas similares a otras ideologías demográficas, como las antinatalistas o las eugenistas, que amplían aún más el espectro político de las enemistades).

La transición demográfica (el único fundamento teórico al que la autora se remite), es una artefacto obsoleto desde hace más de medio siglo, simplemente incapaz de servir como marco explicativo de las dinámicas demográficas contemporáneas. Lo que ha ocurrido con la demografía española y mundial es una auténtica revolución en la manera que tienen las poblaciones de reproducirse, que ha elevado radicalmente su eficiencia cambiando cantidad de nacimientos por duración de las vidas,  y liberado a la mujer de la ancestral sujeción al poder político, familiar o conyugal en su calidad de “fabricante de nuevas personas”  (ver publicaciones sobre la Revolución Reproductiva).

El envejecimiento demográfico “sistémico” no es identificable con el envejecimiento demográfico “por emigración” de jóvenes (el único realmente asociado a la decadencia y al abandono). El “sistémico”, que experimenta el mundo en general y España en particular, no tiene precedentes en toda nuestra historia y es por el contrario una bendición, un progreso sin paliativos. Sólo puede calificarse como “situación demográfica crítica” si se sigue pensando en la demografía en los mismos términos que cuando las élites burguesas europeas crearon los sistemas estadísticos nacionales del siglo XIX. Esos sistemas eran una manera de mantener la “contabilidad de los haberes” del Estado para unas élites políticas y económicas que veían a la población como una herramienta más de poder.

En efecto, que España pudiera ser algún día una sociedad “con mayor calidad de vida, pero que languidece en términos biológicos y puede incluso poner en peligro su propia existencia” podría haberlo escrito la élite del biologismo social del siglo XIX. Es el mismo lenguaje de Spengler en La decadencia de Occidente o el de Corrado Gini (director de los servicios estadísticos de Mussolini) en Nascita, evoluzione e morte delle nazioni.

La afirmación de que la fecundidad por debajo de 2,1 hijos por mujer no se ha traducido en una reducción directa de la población “porque las generaciones de mujeres que se han ido incorporando a la edad fecunda eran más numerosas que sus inmediatas antecesoras”, o es un error de análisis, o denota que no se ha hecho tal análisis. En este tema casi todo el mundo toca de oído, sin hacer los números y sin distinguir fecundidad y reproducción.

Esta conjunción de arcaísmos, tópicos y errores de análisis es corriente en la calle, pero es que aquí sirve para fundamentar no una simple opinión, sino una recomendación de Estado:

“…de lo que no cabe ninguna duda es de que en España se debería acometer ya de forma decidida, como una política de Estado, la del rejuvenecimiento de su estructura demográfica, que sería abordar el problema del envejecimiento de la población en su raíz y no únicamente en sus síntomas.”

Este es el gran peligro de la demografía desde sus orígenes. Con cuatro números y otros tantos tópicos las élites creyeron siempre estar facultadas para iniciar políticas de población que recondujesen las dinámicas y estructuras poblacionales “para el bien colectivo” y contra las malas prácticas de los individuos.

¡Casi nada! ¡Tener una u otra estructura demográfica resulta ser un posible objetivo del Estado! Pero ¿cómo se rejuvenece la estructura demográfica? La autora tiene una respuesta fácil: con más inmigrantes o con más nacimientos (por suerte se ha descartado la otra vía, la del genocidio selectivo en función de la edad).

Quien encuentra aceptable la solución inmigratoria se distancia de otros sectores ideológicos que ven en la inmigración una “amenaza” para las esencias culturales y religiosas de la patria o, simplemente, para los que buscan un trabajo y no quieren más competencia. Pero ese progresismo es gratuito y vacío ahora, porque España no está en condiciones de proporcionar trabajo ni siquiera a los habitantes que ya tiene.

Queda por tanto el fomento de la natalidad, que es donde se quería llegar, “la raíz” que permite cambiar la pirámide de edades. Pero aquí es donde las sugerencias se acaban, como si no hubiese que hablar de los procedimientos y su aceptabilidad por parte del ciudadanía. Y son importates. También Franco quiso una mayor natalidad en cuanto se convirtió en Caudillo, y su empeño contó con una capacidad de imponer y ordenar mucho mayor que la de cualquier Estado democrático actual. Pese a ello no la consiguió, aunque sus fórmulas sirvieron, eso sí, para retroceder en la igualdad social y de género varias décadas. Supongo que al socialismo español no le parecerá bien volver al plus familiar, poner impuestos a los solteros o a los casados sin hijos, o supeditar ciertos derechos como la pensión de vejez al número de hijos habido. Tampoco una mayor limitación del aborto o del acceso a los anticonceptivos parecen la vía socialista (por mucho que la utilizasen los comunismos como el de Ceaucescu o el  propio stalinismo en la URSS).

Así que la política, en vez de pedir más o menos habitantes, o pirámides más o menos piramidales, debería asumir que la demografía hace mucho que dejó de ser sólo cosa de “cuántos somos” en la contabilidad nacional. Sus desarrollos técnicos y teóricos, especialmente en la segunda mitad del siglo XX, la han llevado a centrarse en “cómo somos” y en qué condiciones nacemos, nos hacemos, vivimos y nos relacionamos, envejecemos y morimos. Así que, si los políticos de cualquier signo están interesados en utilizarla e integrarla en sus proyectos y discursos, harían bien en atender a algunas de las cosas que en su actual configuración nuestra disciplina puede aportar:

  • Hay que abandonar los tópicos demográficos del XIX, centrados en las proyecciones, las estructuras y volúmenes más o menos convenientes para el Estado y la nación. Ese plano teórico ha sido la coartada para algunas de las mayores barbaridades políticas del siglo XX. En los estados democráticos lo que debe hacer la política es preocuparse de los ciudadanos.
  • Es un error asustar con la modernización demográfica y con la pirámide poblacional resultante; la demografía nunca nos fue más favorable (literalmente nunca, y reto a cualquiera a argumentar lo contrario con datos históricos y sin recurrir a valoraciones apriorísticas sobre lo bueno o lo malo que es el envejecimiento demográfico o el tener más o menos natalidad).
  • Lo que conviene a cualquier población es que el tener o no tener hijos esté menos condicionado por la desigualdad social, económica y laboral, de modo que los hijos que se tienen sean resultado de una decisión consciente, cuanto más libre mejor (por cierto, aunque no sea ese su objetivo, en nuestro entorno y características, los países mas avanzados en esto resultan tener una mayor fecundidad que España).
  • A quien decide tener hijos, conviene facilitarle condiciones para alimentarlos, alojarlos, vestirlos, educarlos y darles atención y cariño, al margen de cuál sea estatus social, laboral, económico o cultural. Esa es la inversión de futuro de verdad para un país, la calidad de sus ciudadanos, no su número (nunca seremos tantos como los chinos… ¿y qué?).

En medio de lo que está cayendo, el natalismo es una distracción, además de un objetivo falso, fuera del alcance del Estado (siempre lo estuvo), cuya hipotética consecución sólo redundaría en problemas aún mayores a los actuales y cuya persecución resucita la dialéctica más rancia de nuestro pasado imperial europeo. Estas no pueden ser las soluciones políticas a la situación que tenemos. Hay que trabajarlas un poco más, especialmente cuando se tienen intenciones progresistas.

Artícle publicat al seu bloc APUNTES DE DEMOGRAFÍA

Font fotografia: https://es.wikipedia.org/wiki/Julio_P%C3%A9rez_D%C3%ADaz

dissabte, 22 de juny del 2013

LA DISMINUCIÓN DE LA NATALIDAD Y EL AUMENTO DE LA ESPERANZA DE VIDA NO ES UN PROBLEMA, MUY AL CONTRARIO: SE TRATA DE UNA REVOLUCIÓN REPRODUCTIVA CARACTERIZADA POR SU ALTA EFICIENCIA. TE LO DICE UN DEMÓGRAGO, NO UN POLÍTICO AMANTE "INTERESADO" DE LA PSEUDOCIENCIA

Julio Pérez Diaz, sociólogo y demógrafo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, (CSIC), junto al escocés John MaIcnnes, también sociólogo y demógrafo, presentaron en 2005 el concepto de Revolución Reproductiva, con el fin de explicar los distintos cambios sociales que configuran lo que hemos denominado la modernidad y que no hubieran sido posibles sin la transformación radical que ha experimentado en los dos últimos siglos -en España durante el siglo anterior- el comportamiento demográfico de la población.

Julio Pérez Diaz define sucintamente la Revolución Reproductiva como un salto cualitativo en la eficiencia de la reproducción de las poblaciones. El autor demuestra, con datos estadísticos que han arrojado los diferentes estudios demográficos realizados durante todo el siglo XX español, que la visión catastrófica del envejecimiento de la población -las poblaciones no envejecen, envejecen lxs individuos- sumada a la apocalítptica interpretación de la disminución del índice de natalidad como el paso previo a la entrada en una fase que podríamos denominar "la población en peligro de extinción", no tienen base científica donde apoyarse. Todos los estudios estadísticos y sociológicos indican lo contrario: la eficiencia reproductiva, que precisa de una natalidad reducida, ha sido el motor de un aumento de la población sin precedentes en Occidente -también a nivel mundial- nunca conocido en la historia de la Humanidad.

A continuación, reproducimos un artículo de Julio Pérez Díaz en referencia a la manipulación de los datos estadísticos sobre población que lleva a cabo, desde hace décadas, la clase política española, con el fin de justificar la aplicación de medidas económicas neoliberales. Este artículo fue publicado el 1 de noviembre de 2010 en el diario EL PAÍS, el mismo rotativo que, curiosamente y tal y como poníamos de relieve en el post publicado en este blog el 12 de junio de 2013, no ha sido capaz de encontrar ningún-a economista que contradiga las conclusiones -publicadas recientemente- de la comisión de "expertos" nombrada por el gobierno del PP, basadas en interpretaciones demográficas que contradicen la evidencia científica y que, por lo tanto de manera injustificada,  afirman que el presente y el futuro de las pensiones están en peligro. Ni siquiera ha cuestionado la falta de objetividad de 9 de sus 12 miembros, por hallarse directamente relacionados con la banca y otras empresas aseguradoras.

No te pierdas el blog de Julio Pérez Díaz, APUNTES DE DEMOGRAFÍA, si deseas conocer las opiniones de expertxs en la materia y desmontar las falacias que los medios de comunicación de masas se encargan de divulgar.
 
La administradora del blog

LO QUE ESTÁ PASANDO CON LA POBLACIÓN

Es una falacia que la demografía haga peligrar las pensiones. La amenaza viene de los problemas financieros y económicos, sobre los que podemos actuar. El alarmismo en materia demográfica es de lo más antiguo

Mi maestra Anna Cabré me enseñó que la demografía es una herramienta para desvelar misterios, y la población española le da la razón. No se suele reparar en ello, porque parece un asunto técnico y estadístico, carente de las sintonías emocionales que producen las historias individuales. Pero alguna vez sus misterios aparecen en titulares, como cuando el INE difunde sus periódicas proyecciones de población. Inmediatamente las preguntas nos asaltan: ¿cómo ha cambiado tanto la esperanza de vida?, ¿por qué han bajado tanto los nacimientos?, ¿por qué de repente hay tanta inmigración y, también de repente, la inmigración disminuye radicalmente? Pero, sobre todo, y desde un punto de vista práctico, ¿se puede predecir algo sobre el futuro demográfico de España?, ¿cuáles son los retos demográficos que deberían tenerse en cuenta en la tarea de gobierno?

Muchas preguntas, respuestas generalmente interesadas, poco imparciales, y escasa perspectiva, teórica e histórica, a la hora de darles respuesta. No en vano la demografía es un asunto tanto o más político que técnico, y ya se sabe que ahí la inmediatez manda. Para acabarlo de adobar, los fenómenos demográficos interesan en muchos otros ámbitos, como la economía, la sociología, la medicina o la geografía, de manera que aquí todo el mundo parece tener algo que decir y, por desgracia, los demógrafos no hemos conseguido que nuestra disciplina se haga oír en medio de ese pandemónium.

Pero lo cierto es que las respuestas mejoran si se entienden las dinámicas poblacionales y el radical cambio que están experimentado las poblaciones humanas en apenas el último siglo y medio. Intentaré hacer aquí una síntesis.

El cambio se puede resumir describiéndolo como una "revolución reproductiva", a la par con otras revoluciones productivas como la agraria, la industrial o la de la información. Ha aumentado drásticamente y de forma abrupta, no gradual, la productividad del esfuerzo reproductivo.

La reproducción humana siempre estuvo lastrada por una altísima mortalidad, especialmente infantil, que hacía muy precario el crecimiento poblacional y obligaba a parir muchos hijos a las escasas mujeres que conseguían sobrevivir hasta edades adecuadas. No había opciones; o eso o la extinción.

Eficiencia escasa, por tanto, del sistema reproductivo, sobredeterminación de los roles en función del sexo y poca libertad de elección para el común de los humanos.

Pero la humanidad ha aflojado repentinamente esa sujeción a la función reproductora, y lo ha hecho consiguiendo, para empezar, que la mayoría de los que nacen lleguen vivos a las edades en que pueden, a su vez, tener hijos. Eso desencadena la bola de nieve, porque tener hijos, y el número de los que se tienen, empiezan a ser opciones cada vez más personales. Las descendencias reducidas permiten mejorar las atenciones y recursos dedicados a cada hijo. Es un proceso en cadena que se retroalimenta con la siguiente generación y cuyo origen, no debe olvidarse, está en el descenso de la mortalidad producido por la simple mejora de los cuidados que los humanos nos dispensamos unos a otros.

De repente, en términos históricos, una esperanza de vida que nunca pasó de los 35 años en ninguna población se dispara hasta más del doble, la fecundidad cae en picado, las poblaciones crecen pese a ello a ritmos que no tienen precedentes y las pirámides de población empiezan a perder la forma de pirámide.

España es un concentrado de caldo de todo este proceso. Empezó el siglo XX en la cola de Europa, y lo ha acabado en la cabeza. Apenas llegaba a 34 años de esperanza de vida y hoy rebasa los 80. La fecundidad era de unos 5 hijos por mujer, y hoy apenas alcanza 1,3 hijos. Y todo ello con un crecimiento sin precedentes en toda su historia anterior, de 18 a 40 millones de habitantes.

Tan rápido ha sido el proceso, que cabe en la vida de una persona algo longeva, lo que hace realmente extraordinario el paisaje humano español, una auténtica mina para los científicos sociales. Coexisten aquí los adolescentes del Facebook y los ancianos de la España destripaterrones, rota por la Guerra Civil.

Todo lo anterior debe tenerse en cuenta al comentar la situación actual y, claro, es difícil. La tentación es la inmediatez. Aún más, el género más antiguo al comentar datos demográficos es el alarmismo. La baja natalidad es alarmante, el envejecimiento demográfico es alarmante, la masiva inmigración es alarmante y hasta el descenso de la inmigración es alarmante. Las distintas facciones políticas se los arrojan unas a otras y todo es reprochado a los momentáneos y pasajeros Gobiernos. A veces, incluso a los autonómicos o a los municipales. ¡Cómo si fenómenos sociales de tal calado y que abarcan periodos y territorios tan amplios pudiesen ser gobernados o reorientados durante un mandato y en un municipio!

Si yo tuviese que calificar con un único término el cambio demográfico experimentado por España lo haría con la palabra "progreso". Se ha democratizado la posibilidad de vivir todas las etapas de la vida, cosa de la que antes solo disfrutaba una pequeña y privilegiada parte de los que nacían. Las personas maduras y los recién llegados a mayores ya no son unos indigentes deteriorados, escasos y sin recursos, como en los años sesenta y setenta. Hoy, por el contrario, juegan un papel fundamental en apoyo de sus ascendientes y descendientes. Se ha conseguido criar y cuidar a cada hijo con recursos y dedicación impensables hace un par de generaciones. Las mujeres han quedado liberadas en gran medida de la abrumadora atadura histórica a la reproducción. El capital humano se ha disparado con todo ello, y de un país de analfabetos y trabajadores sin cualificación hemos pasado a un país de clases medias y economía terciaria.

Lo que está pasando con la población española es que se ha sumado al creciente club de los países demográficamente "modernos" tarde, pero muy deprisa. Al margen de las valoraciones que hagamos, eso conlleva algunas certezas sobre el futuro a corto y medio plazo, rasgos predecibles que conviene saber aprovechar, en vez de plantearse combatirlos:

- La pirámide española seguirá envejeciendo, porque los mayores vivirán todavía más y en mejor salud, y ese no es un proceso que vaya a verse contrarrestado por la inmigración o por un eventual baby boom.

- Pero seguiremos teniendo, aunque sea cíclica, una intensa inmigración, porque 1) la revolución reproductiva conlleva una fecundidad reducida que no es coyuntural y que tampoco podría elevarse para poner remedio a los vacíos del mercado de trabajo (nunca lo hizo tampoco en el pasado); y 2) Los países menos desarrollados todavía seguirán creciendo muy rápidamente en las próximas décadas, con dificultades para ocupar a sus nuevas generaciones, masivas, de jóvenes.

- Las mujeres, una vez convertida en opcional la antaño obligada función reproductiva, seguirán consolidando su apuesta por la vida laboral continuada, con todos los cambios que ello implica en las relaciones sociales, familiares y de pareja.

- Se generalizarán las líneas familiares con cuatro generaciones presentes, con todo lo que ello conlleva para las relaciones y transferencias de cuidados y recursos entre ellas.

Parece que sea la demografía la que hace peligrar las pensiones, las solidaridades intergeneracionales, el futuro de la familia o la emancipación juvenil. Gran falacia. Son los problemas financieros, políticos y, sobre todo, productivos y laborales los que desvían la atención hacia la demografía. Paradójicamente, es en esos ámbitos donde el futuro resulta menos previsible y donde existe más capacidad de actuación. La clave del progreso demográfico, en cambio, siempre fue muy sencilla: la inversión en las personas. Los humanos, una vez dotados de buenas dosis de recursos, cuidados, ocupación, atención, respeto, cultura o justicia, tienen la sorprendente y ancestral peculiaridad de mejorar notablemente las sociedades a las que pertenecen. Esperemos que la crisis no nos haga olvidar esto.